Estrategias celulares y nutricionales para frenar el daño branquial en salmones
Alin Casado Zelaya, Health Manager de BioMar, detalla cómo el manejo preventivo y las dietas funcionales logran mitigar la hiperplasia y recuperar el tejido celular en los peces.
Frente a la mayor frecuencia de floraciones algales y el uso intensivo de tratamientos antiparasitarios, la integridad branquial se ha convertido en el principal cuello de botella productivo del salmón.
El inicio de la temporada de mayor riesgo ambiental en la salmonicultura chilena obliga a la industria a priorizar estrategias preventivas. La variabilidad climática ha incrementado la intensidad de floraciones de microalgas y bajas de oxígeno, posicionando a la salud branquial como un factor crítico para el rendimiento productivo y sanitario de los centros de cultivo.
El diagnóstico en terreno ratifica el impacto de estos estresores sostenidos. Alin Casado Zelaya, Health Manager de BioMar, explica que "la integridad de las branquias ha sufrido un deterioro en el tiempo, cuyo origen se basa en el cambio sostenido de las condiciones ambientales, generando un entorno propicio para un mayor desarrollo de uno de los principales factores de riesgo de daño branquial que son las floraciones de microalgas". A esto añade que "los cambios ambientales han conducido a un aumento de la frecuencia e intensidad de la Caligidosis y con ello, a una mayor exposición de los peces a productos utilizados para el control del Caligus, lo que también ha contribuido al aumento de la frecuencia del daño".
Para dimensionar esta crisis, es vital comprender que las branquias no solo captan oxígeno, sino que eliminan desechos nitrogenados, sostienen la osmorregulación y actúan como barrera defensiva provista de péptidos antimicrobianos. Su eficacia radica en un epitelio de una sola capa celular que establece una mínima distancia de difusión efectiva (DDE) con el agua, lo que facilita el intercambio biológico pero deja al tejido altamente expuesto a elementos irritantes.
Cuando las microalgas contactan el tejido, desencadenan una rápida inflamación que engrosa el epitelio mediante el aumento de células para evitar el ingreso de agentes nocivos al torrente sanguíneo. Paradójicamente, esta respuesta clínica, conocida como hiperplasia, aumenta drásticamente la DDE, bloqueando la captación de oxígeno, interrumpiendo la eliminación de desechos y comprometiendo la función osmorregulatoria.
El deterioro anatómico, ya sea por Enfermedad Branquial Proliferativa (PGD) o Enfermedad Amebiana de las Branquias (AGD), tiene consecuencias productivas directas. Casado advierte: "Es importante tener en cuenta que el efecto nocivo de las microalgas no solamente se debe a las mortalidades que éstas pueden causar, sino también al daño branquial que producen y con ello al aumento de la susceptibilidad de la presentación de brotes por SRS y a la pérdida del performance productivo de los peces".
Frente a este complejo panorama, la contención inicial exige rigurosidad metodológica en los centros. Desde BioMar, la Health Manager enfatiza: "En nuestra experiencia, consideramos como medidas preventivas fundamentales el examen sistemático de las branquias, con la finalidad de pesquisar cambios de manera temprana, que permitan tomar medidas de manera oportuna. Junto con lo anterior, el registro diario de la presencia de microalgas contribuye positivamente a la identificación de factores de riesgo".
Más allá del monitoreo, la intervención nutricional destaca como una herramienta técnica probada para modular la respuesta tisular. En este ámbito, Casado detalla: "En diversos estudios que hemos llevado a cabo, tanto bajo condiciones controladas como en evaluaciones de terreno, hemos evidenciado que en peces expuestos a elementos que causan una pérdida de la integridad y de la función branquial, se observa un efecto protector de las branquias frente a la aplicación de estrategias nutricionales específicas".
La efectividad de estas formulaciones radica en que están "diseñadas con el propósito de estimular mecanismos celulares determinantes en la preservación de la estructura y la homeostasis branquial". Aún más relevante es su capacidad regenerativa, ya que "en casos en que el daño del epitelio de las branquias está instaurado, la alimentación de los peces con dietas específicas permite una recuperación significativa de la estructura de las branquias y también su función".
Los resultados en terreno respaldan esta aproximación funcional y directa. "Junto con lo anterior, hemos documentado menores brotes de SRS y mejores tasas de crecimiento en peces con una adecuada salud branquial", concluye la especialista. Para operativizar esta protección, la industria cuenta con la formulación preventiva Assist Gill para mantener la integridad de la mucosa en periodos de riesgo, y Control Gill, que aporta altos niveles de vitaminas y antioxidantes para resolver cambios inflamatorios frente a desafíos continuos y sostenidos en el tiempo.