¿Puede la conservación convertirse en una oportunidad de inversión para la salmonicultura?
El encuentro “Capital natural: de la medición al valor” permitió revisar los avances de un trabajo impulsado por la consultora ambiental Greenticket junto a actores de la industria nacional.
La conservación necesita algo más que buenas intenciones: requiere proyectos, financiamiento y modelos capaces de sostenerse en el tiempo. Esa es una de las preguntas que ha guiado el trabajo de Greenticket y que marcó el encuentro “Capital natural: de la medición al valor”, donde los avances de la Bolsa Climática de Los Lagos permitieron poner en perspectiva un camino que busca acercar la actividad económica a las necesidades ambientales de la región.
En la apertura, Víctor Sánchez, director regional de Corfo, realzó la importancia de articular industrias y capacidades para impulsar soluciones compartidas. “El que trabaja solo tiene mucho menos valor, tiene mucho menos retorno que el que trabaja acompañado”.
Una bolsa para conectar proyectos con inversión
Durante su presentación, Cristian Adler, socio de Greenticket, abordó la evolución de esta iniciativa y el desafío de convertir la información ambiental en oportunidades concretas. La organización, con cerca de 14 años de experiencia en consultoría ambiental, ha trabajado en herramientas para comprender los impactos y utilizarlos en la toma de decisiones. “El modelo es llevar el capitalismo a la conservación”.
La Bolsa Climática responde a una inquietud que se hizo evidente en ese recorrido: mientras existen proyectos locales de conservación y restauración que necesitan recursos, parte del financiamiento asociado a la compensación ambiental puede terminar fuera de la región. Frente a esa brecha, Greenticket busca conectar las necesidades del territorio con empresas interesadas en respaldar acciones ambientales y generar valor local.
La pregunta de Adler resume esa búsqueda: “¿Cómo hacemos que una zona de conservación genere empleo, facture y genere recursos?”. El trabajo, desarrollado durante ocho años en torno a esta iniciativa, contempla una hoja de ruta y cuatro perfiles preliminares de proyectos que buscan atraer inversión. La jornada permitió destacar ese avance y conversar sobre las condiciones necesarias para llevarlo a la práctica.
Medir importa, pero también qué se hace con los resultados
Para que esa conexión funcione, la medición ambiental debe ser confiable y traducirse en decisiones. Angelo Sartori, representante de Verra, expuso sobre estándares e integridad para los mercados ambientales y recalcó que “medir con reglas” y contar con auditorías independientes permite dar calidad y confianza al sistema. Posteriormente, se realizó un panel de análisis que reunió a Sartori, Adler, Fernando Toledo, gerente de Cambio Climático de Greenticket, y Marcela Bravo, gerenta de Estudios de SalmonChile.
Bravo puso el foco en las emisiones indirectas de la salmonicultura, vinculadas, entre otros factores, al alimento para los peces y al transporte aéreo. También planteó una condición para la compensación: “Ojalá en proyectos que generen valor local”. La idea conecta directamente con la Bolsa Climática: que los recursos destinados a compensar impactos puedan contribuir a proyectos desarrollados en los territorios donde operan las empresas.
Toledo sintetizó el desafío empresarial: “El desafío para las empresas ya no es medir año a año, sino que es qué voy a hacer con esa medición, cómo voy a gestionar estas emisiones”. Así, la medición deja de ser un resultado aislado y pasa a orientar decisiones de operación, abastecimiento e inversión.
Del capital natural a la acción territorial
La conversación también abordó los mecanismos capaces de movilizar recursos. Jorge Gómez Lechaptois, consultor senior en mercados de carbono y biodiversidad, presentó sobre el Artículo 6 del Acuerdo de París y las oportunidades de los mercados de carbono, donde la cuantificación, la adicionalidad y la verificación son fundamentales para dar credibilidad a los proyectos.
Por su parte, Claudia Galleguillos, de ConvergEN+ Fundación Chile, llamó a reconocer la naturaleza como un activo para el desarrollo. “La naturaleza forma parte de nuestra economía, forma parte de nuestras finanzas; es un activo”, sostuvo, cuestionando que su valor se considere únicamente desde el cumplimiento de permisos ambientales.
Posterior a la presentación de Galleguillos, continuó el panel de cierre, “De los mecanismos a la acción”, reunió a Gómez Lechaptois, Galleguillos, Nicolás Benko, socio fundador de Greenticket, César García y Felipe Díaz, director de Comunidades de SalmonChile. La conversación amplió la mirada hacia las oportunidades de compensación, la colaboración entre actores y la necesidad de traducir los mecanismos disponibles en resultados concretos para las comunidades y los territorios.
El desafío que dejó planteado el encuentro no es solamente medir el capital natural o reconocer su valor, sino avanzar hacia iniciativas que permitan financiar su conservación y generar beneficios verificables en la región.