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Columna de Opinión

Equipos para centros en Magallanes: la Zona Franca se decide antes de embarcar

Patricia Quiroga.
Published

*Columna de opinión para Salmonexpert de Patricia Quiroga, socia de SICE Chile.

Como informó en Salmonexpert el 16 de octubre, Corfo prepara un Programa Territorial Integrado de logística para Magallanes, de tres años, con ideas como vuelos a Brasil que lleven a la vez turistas y salmón. El programa todavía no comienza y su hoja de ruta aún debe validarse.

Mientras tanto, los centros de cultivo de la región tienen a mano una herramienta que no depende de ningún plan nuevo: comprar sus equipos a través de la Zona Franca de Punta Arenas. Para que funcione, eso sí, hay que decidirlo antes de que la carga salga del puerto de origen.

El artículo 21 del DFL 2 de Hacienda, de 2001, permite adquirir las mercancías admitidas en la Zona Franca para usarlas o consumirlas en la zona de extensión, libres de derechos aduaneros y de IVA. La regla funciona por exclusión. Bombas, generadores, sistemas de alimentación, sensores, redes y repuestos pueden entrar por esta vía si no figuran entre las mercancías excluidas y si se usan en la región.

Resumen

Los centros de cultivo de Magallanes pueden adquirir equipos mediante la Zona Franca de Punta Arenas, con exención de aranceles e IVA bajo ciertas condiciones. La decisión debe tomarse antes de que la carga salga del puerto de origen, según la columna de opinión.

El beneficio no elimina otros impuestos ni los permisos sectoriales exigidos para insumos como fármacos o alimentos. Las empresas deben comparar el costo total entre el régimen general y la Zona Franca, considerando logística, almacenaje y última milla.

Este resumen informativo fue generado por Labrador AI y revisado por un periodista.

Al presupuestar, conviene saber que la franquicia no equivale a cero impuestos. El Manual de Zona Franca de Aduanas recuerda que estas operaciones pagan el impuesto del artículo 11 de la Ley 18.211, además de impuestos específicos cuando corresponden. La franquicia tributaria tampoco reemplaza los permisos: un fármaco veterinario o un alimento para peces necesita las mismas autorizaciones del SAG o de Sernapesca que por cualquier otra vía.

El beneficio también es territorial. Un equipo comprado por esta vía que después se lleva a un taller en Puerto Montt, o a un centro fuera de la región, necesita una destinación aduanera para salir.

Y el ahorro depende del equipo. Buena parte de la maquinaria califica como bien de capital o viene de un país con tratado, y ya entra con 0% de arancel. En esos casos la ventaja de la Zona Franca está en el IVA, y para una empresa afecta, que lo recupera como crédito fiscal, el efecto es sobre todo de flujo de caja.

Decidirlo con la carga ya en San Antonio deja menos alternativas. Nacionalizar en la zona central y después mandar el equipo al sur no da derecho a la franquicia. Y ese traslado no es simple: como recuerda el Plan de Desarrollo Logístico de Magallanes del MTT, Magallanes no tiene conexión carretera directa con el resto de Chile. La compra tiene que armarse desde la orden: un usuario de Zona Franca que importe y venda, la mercancía clasificada a ocho dígitos, los permisos sectoriales resueltos y una factura que permita vincular cada equipo con el centro donde se va a usar.

Mi sugerencia para las áreas de abastecimiento es pedir, en la próxima compra relevante, dos cotizaciones comparables de costo puesto en el centro: una por régimen general y otra por Zona Franca, con impuestos, cargos del operador, almacenaje y última milla por separado. En algunos equipos la diferencia será poca. En otros va a justificar cambiar la forma de comprar.