“Para eliminar los patógenos como SRS y BKD necesitamos activar las células T”
La respuesta correcta para eliminar las bacterias SRS y BKD, según el Dr. Brian Dixon, es una respuesta de células T citotóxicas (killer T cells) "que destruya las células donde residen antes de que puedan replicarse”.
En conversación con Salmonexpert, el Dr. Brian Dixon, profesor y titular de la Cátedra de Investigación en Inmunología de Peces y Ambiental de la Universidad de Waterloo (Canadá), abordó como el aumento de la temperatura del agua en los centros de cultivo impacta el sistema defensivo de los peces. Al respecto, explicó que aunque no se han realizado muchos estudios sobre la función de las células T a altas temperaturas, su trabajo más reciente demuestra que el proceso de presentación de antígenos sí funciona a temperaturas elevadas, pero no tan bien como lo hace a los 16 ºC, rango más cercano a la temperatura óptima de los animales. “Por encima de eso, es muy probable que deje de funcionar por completo, tal como ocurre a temperaturas más bajas, como a los 10 ºC”, advirtió el especialista
Frente a los ajustes que este escenario exige en el diseño de vacunas, el investigador señaló que forzar la formulación inmunológica bajo estrés térmico podría resultar contraproducente. “Si bien se pueden hacer ajustes en las vacunas, por ejemplo modificando los adyuvantes para que sean más efectivos a estas temperaturas, inducir una respuesta inmune más grande podría simplemente sumar más estrés al que los animales ya estarán sintiendo a dichas temperaturas. Cambiar los calendarios de vacunación o ajustar la temperatura del agua a condiciones más óptimas, incluso por unos pocos días justo después de la vacunación, sería probablemente una mejor estrategia”, sostuvo en la entrevista.
Consultado sobre la tendencia de la industria a medir el éxito vacunal únicamente mediante anticuerpos, el académico recordó que existen muchos ejemplos de vacunas que inducen grandes respuestas de anticuerpos sin llegar a ser protectoras, tal como lo resumió el Dr. Øystein Evensen el mes pasado durante el encuentro de la Sociedad Internacional para la Salud de los Animales Acuáticos (ISAAH) en Bodø, Noruega. “El problema con el SRS y el BKD es que son bacterias intracelulares, por lo que se esconden dentro de las células donde los anticuerpos no pueden alcanzarlas. La respuesta correcta para eliminarlas es una respuesta de células T citotóxicas (killer T cells) que destruya las células en las que residen antes de que puedan replicarse”, enfatizó el Dr. Dixon.
Hasta ahora, la falta de reactivos para aislar células T y la genética específica de su activación, que requiere que los receptores del Complejo Mayor de Histocompatibilidad (MHC) coincidan exactamente habían hecho muy difícil medir este proceso a nivel celular y proteico en peces, barrera que su laboratorio logró superar con un nuevo ensayo de lisis. “Utilizar el ensayo que desarrollamos recientemente permitirá medir las respuestas de las células T: ¿se activan realmente con la vacuna? Y, de ser así, ¿cómo se ha inducido una gran respuesta? Esto será especialmente crítico para las vacunas de ARNm, ya que están diseñadas para inducir exactamente este tipo de respuesta porque ingresan a las células. Este tipo de medición será fundamental para medir su eficacia y ajustar su diseño”.
Respecto al uso de péptidos antimicrobianos (como PACAP u oreocromacinas) como alternativa a los antibióticos, el científico aseguró que el costo y la estabilidad térmica no son grandes problemas, pues pueden sintetizarse a gran escala de forma lo suficientemente económica para ser competitivos, quizás incluso algo más baratos que el alimento medicado, facilitando su incorporación mediante el aceite en spray que las plantas ya aplican sobre los pellets. “Los problemas que enfrenta el uso de péptidos como alternativas antimicrobianas son probablemente, primero, regulatorios, ya que deberán licenciarse como un aditivo alimentario; y segundo, de estabilidad temporal, pues estos péptidos se degradan rápidamente en los animales y en el ambiente. Si bien esto último es positivo porque no persistirán por mucho tiempo ni inducirán cepas bacterianas resistentes, deben durar lo suficiente para ser efectivos, por lo que se necesita más trabajo en dosis óptimas y modificaciones químicas asequibles”.
Sobre cómo llevar la “fiebre conductual” a escala comercial tras demostrar en laboratorio mejoras superiores al 80% en sobrevivencia e inmunidad cuando los peces se mueven a aguas de 2 a 4 °C más cálidas por cuatro a ocho días, el Dr. Dixon indicó que ya evalúan métodos con ingenieros de grandes productoras, aclarando que a nivel productivo períodos más cortos o menores alzas térmicas bastarían para obtener beneficios. “En pisciculturas o sistemas RAS debería ser posible colocar una capa de agua ligeramente más cálida en la parte superior del estanque para dar el gradiente necesario, o inyectar agua más tibia con una tubería en uno o más lados. En las balsas-jaula, suele haber bombas moviendo agua o alimento que generan calor; enrollar tuberías alrededor de estas bombas podría capturar suficiente calor para producir 'bolsillos' de agua más cálida dentro de las jaulas que los peces puedan usar”, detalló sobre estas ideas preliminares.
Finalmente, en relación con los tanques lineales equipados con cámaras e inteligencia artificial para rastrear y separar peces según su comportamiento térmico, el especialista precisó que, aunque esta tecnología tiene una escala demasiado reducida para instalarse en centros de cultivo, posee múltiples aplicaciones como herramienta de investigación.
“Los investigadores pueden usarlos para definir las condiciones ideales que mencioné anteriormente y también explorar los beneficios de condiciones parciales y menos que ideales para ayudar a los productores comerciales a obtener beneficios de una manera costo-efectiva; por ejemplo, para segregar a los peces enfermos de los sanos y asegurar un mejor consumo del alimento medicado con antibióticos ¡o con péptidos!”, concluyó el Dr. Dixon.