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Jorge Vio, líder de los Servicios Forenses y de Integridad (FIS) de EY. Foto: EY.
Jorge Vio, líder de los Servicios Forenses y de Integridad (FIS) de EY. Foto: EY.

*Columna de opinión para Salmonexpert de Jorge Vio, líder de los Servicios Forenses y de Integridad (FIS) de EY.

La crisis del covid-19 ha impulsado quizás la transformación más rápida que la economía mundial ha experimentado. La pandemia ha hecho que millones de personas no puedan trabajar o deban trabajar desde casa.

Son momentos increíblemente difíciles para el funcionamiento de las organizaciones. La industria del salmón no ha estado exenta de estos desafíos, enfrentando, por una parte, la flexibilización de los controles efecto del trabajo remoto y, por otra, la baja en los precios dada la desaceleración económica mundial.

En este sentido, el trabajo remoto es algo nuevo o más intenso que antes para muchas organizaciones que, repentinamente, deben usar la tecnología para su vida diaria. Esta dependencia digital y el hecho de que el trabajo remoto no fue abordado antes por muchas organizaciones,  incrementa el riesgo de uno de sus activos más importantes, la información corporativa.

Lo anterior, unido a las presiones como:  incertidumbre laboral, problemas económicos o salvar el negocio, hacen más probable la justificación de inconductas y aumentan el riesgo de fraude.

Ya la encuesta de mayo 2020, desarrollada por la Asociación de Examinadores de Fraude Certificados (ACFE) arrojó importantes resultados sobre los riesgos fraude que se han incrementado desde el inicio de la pandemia (fraudes: “cibernéticos”, asociado a los proveedores y en los esquemas de pagos).

La encuesta muestra que el 68% de los encuestados indicó que ya han experimentado u observado incremento en los niveles de fraude. Además, el 93% de los encuestados indicó que esperan un incremento mayor de los niveles de fraude los próximos 12 meses.  

En efecto, en el contexto actual, además, de las situaciones clásicas  como la alteración de datos del beneficiario de pagos, manipulación de reportes de horas trabajadas, aprobaciones de descuentos que no cumplen con las políticas o incremento de líneas de crédito de clientes con deudas, hemos observado una prevalencia de adaptaciones de esquemas clásicos de fraudes por internet como, por ejemplo:  el de suplantar a ejecutivos de alto nivel (también llamados C-level) o proveedores estratégicos para solicitar acciones urgentes y confidenciales para realizar transacciones financieras fuera de los procesos habituales de la empresa.

¿Cómo puede una empresa anticiparse a estas situaciones? En EY creemos que hay algunas medidas que las empresas pueden tomar a corto plazo. En primer lugar, implementando un monitoreo constante de los nuevos riesgos del negocio, adaptándose a los desafíos llevados por la contingencia. En segundo lugar, contar con un proceso robusto de concienciación o persuasión al interior de la empresa.

Finalmente, lo anterior, no tendrá el efecto deseado si no se aprovecha el valor de los datos, incorporando técnicas analíticas de datos que incluyan modelado, análisis lingüístico, análisis estadístico y pruebas descriptivas basadas en reglas que permiten identificar patrones de actividades inusuales, relaciones ocultas y aislar oportunamente transacciones o tendencias que representan un potencial riesgo.

Pero no hay fórmula perfecta. Por eso es importante que las empresas exploren nuevas formas y tecnologías para mantener la eficiencia y la eficacia de controles claves un mundo cada vez más desafiante.