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Directemar: Accidentes no tienen relación con tamaño de barcos acuícolas

Imagen referencial de barcos. Foto: Archivo Salmonexpert.
Imagen referencial de barcos. Foto: Archivo Salmonexpert.

Chile: La Autoridad Marítima afirma que son los armadores quienes deben tomar medidas preventivas para navegar con seguridad, evitando sobreexigir la capacidad de sus embarcaciones en faenas salmonicultoras.

Para disminuir el riesgo de accidentes, los armadores agrupados en Arasemar, en línea con lo que ha expresado Armasur, afirman que se debe restituir el tamaño original de las embarcaciones acuícolas menores al concepto mundial de 24 metros de eslora y hasta 50 TRG (Tonelaje de Registro Grueso) o 125 AB (Arqueo Bruto). ¿Pero qué piensa la Autoridad Marítima al respecto? 

Desde Directemar afirman a Salmonexpert que a nivel internacional “no hay un único concepto de clasificación de naves según su tamaño, sino que existen múltiples métodos para determinar las exigencias aplicables a las naves, algunos relacionados con la eslora y otros asociados al volumen y dimensiones principales, basado en metodologías y cálculos determinados por cada país. En nuestro país, la normativa vigente sobre el tamaño y clasificación de naves, lo establece la Ley de Navegación, la cual indica que son naves mayores, aquellas de más de 50 toneladas de registro grueso y naves menores, las de 50 o menos toneladas de registro grueso”. 

Por otra parte, de acuerdo con la Autoridad Marítima, no existe la equivalencia entre 50 TRG y 125 AB. “Lo actualmente vigente para la clasificación de naves debe efectuarse considerando el Arqueo Bruto, siendo así resuelto por la Contraloría General de la República hace ya cuatro años, en su Dictamen N° 81.331, de fecha 8 de octubre de 2016, donde indica que el arqueo de las naves debe realizarse según lo dispuesto por el Convenio Internacional de Arqueo y por el Reglamento Nacional de Arqueo de Naves, según corresponda”. 

Para este caso, actualmente las naves menores corresponden a aquellas de 50 o menos AB. “Sin embargo, se encuentra en estudio legislativo una futura modificación a la Ley de Navegación, con el propósito de ampliar la clasificación de naves menores hasta 100 AB, lo cual hemos apoyado, tanto a nivel Ministerial como en el Congreso. Es necesario tener en cuenta que las toneladas de registro grueso dejaron de tener aplicación, desde la vigencia del nuevo Reglamento de Arqueo de Naves, que actualizó la medición de las embarcaciones a estándares internacionales, por lo que dicha modificación contempla cambiar tal denominación”, indican desde Directemar. 

Autocuidado es la base

Accidente de embarcación acuícola en centro de cultivo de salmón.
Accidente de embarcación acuícola en centro de cultivo de salmón.

Sobre el riesgo de accidentes planteado por la Asociación de Ingenieros y Constructores Navales, asegura la Autoridad Marítima, “la eventual modificación del arqueo de las naves acuícolas menores, no tiene ninguna relación causa-efecto, por lo que esa afirmación no tiene sustento que permita confirmarlo. En efecto, los accidentes, en general, se producen por diferentes razones, tanto para naves mayores como para naves menores, donde normalmente está presente el factor humano, ya sea por fallas de operación, dado un débil entrenamiento o instrucción de las dotaciones o por fallas en la mantención de los diferentes sistemas con que cuentan las naves”. 

“Para la Autoridad Marítima, sobre cualquier otra consideración, se encuentra la seguridad de las dotaciones de las naves, pero hay que tener presente que los primeros en tomar las medidas preventivas necesarias para navegar con seguridad son los propios Armadores, Capitanes, Patrones o su tripulación, ya que el autocuidado es la base para no tener accidentes, evitando una mala operación o sobreexigencia a las capacidades de las naves”, subrayan en Directemar.  

De hecho, según las estadísticas que maneja la Autoridad Marítima, basada en los reportes de entregados por las empresas armadoras, entre los años 2018 y 2019 se han registrado 11 accidentes laborales de trabajadores embarcados que prestan servicios a la acuicultura, donde 45% corresponde a aprisionamiento de las extremidades superiores/inferiores, 45% a golpes, mientras que el 10% restante a cortes. 

“Los accidentes han ocurrido principalmente durante maniobras con elementos de tiro, amarre o levante, como operaciones con winches, espías y grúas. De lo anterior, se puede concluir que las causas de los accidentes de las tripulaciones de las naves que prestan apoyo a la acuicultura, no tienen una directa relación con el tamaño de éstas”, apuntan en Directemar.

Lo anterior, manifiestan desde la Autoridad Marítima, “debiera orientar prioritariamente a los esfuerzos de los Armadores y de sus respectivas dotaciones, con el propósito de evitar lamentar dichos accidentes en sus servicios para la acuicultura”.

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