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Innovación, un atajo de desarrollo de la acuicultura y la pesca en Perú

Adolfo Alvial, director de ORBE XXI y drector ejecutivo del Club Innovación Acuícola. Foto: Archivo Salmonexpert.
Adolfo Alvial, director de ORBE XXI y drector ejecutivo del Club Innovación Acuícola. Foto: Archivo Salmonexpert.

*Columna de opinión para Salmonexpert de Adolfo Alvial, director de ORBE XXI y director ejecutivo del Club Innovación Acuícola.

Perú ha declarado la pesca y la acuicultura como en sector estratégico en su desarrollo económico y lo está impulsando fuertemente a través de un Programa nacional de Innovación en esos sectores (PNIPA) con apoyo del Banco Mundial, entendiendo que deben impulsarse nuevos modelos que contribuyan a la diversificación, agregación de valor y fortalecimiento de las cadenas de valor en los recursos de mayor potencialidad. En sólo un año y medio el programa ha puesto en marcha 6 bases regionales y ha licitado más de 700 proyectos en áreas prioritarias, generando un impulso sectorial inédito.

Los objetivos apuntan esencialmente a incrementar la producción de alimentos para consumo humano que, por provenir, tanto de la pesca como de la acuicultura y de fuentes de agua dulce y de mar, hemos llamado genéricamente “acualimentos”. El destino de estos productos apunta tanto a la exportación como al consumo interno, en vista de que en el país hay un tradicional alto consumo de pescados y mariscos, el cual, de acuerdo a FAO para el período 2013-2015, alcanzó a 21,8 kilos, por encima del promedio de América Latina y el Caribe (12,2 kilos) y del mundo (20,2 kilos). A pesar de las diferentes realidades tecnológicas y productivas, los sectores de la pesca y la acuicultura tienen en común el propósito de producir alimentos con mayores niveles de sofisticación, sostenibilidad y calidad, para lo cual deben innovar activamente, en base a programas y proyectos debidamente priorizados en hojas de ruta definidas.

El reciente “I Simposio de Innovación para la competitividad en pesca y acuicultura” realizado el 22 y 23 de octubre pasados, ha dejado en evidencia que hay un sistemático afán de apoyar la tarea de PNIPA con experiencia internacional pertinente, tanto respecto de la gobernanza, el desarrollo de capacidades humanas y tecnológicas y modelos para fortalecer o gatillar el desarrollo de especies de alto interés. En esa perspectiva, se reconoce que hay especies o industrias que han alcanzado un grado de desarrollo mayor y donde la innovación debería enfatizar fuertemente el mejoramiento de la productividad, así como desarrollo de productos y mercados.

Tal es el caso de langostinos, concha de abanico y truchas en acuicultura, así como pota en pesca y la generación de productos de alto valor, como nutracéuticos y aditivos de alimentos basados en subproductos de las especies tradicionales. Adicionalmente se reconoce un conjunto de especies emergentes, como paiche, perico y gamitana, donde programas de mediano – largo plazo deben abocarse principalmente a la consolidación de tecnologías de la producción que sean competitivas y, por otro lado, a la transferencia y adaptación de tecnologías de producción, procesamiento, transporte y empaques, abarcando toda la cadena de valor, hasta el cliente final. Paralelamente hay un conjunto de plataformas habilitantes que tienen que ver con la generación de ecosistemas de innovación en torno a cada región y/o clúster, que incluyen coworks, incubadoras, aceleradoras, redes de mentores, asesores especializados, organismos de financiamiento especializados, clubes y asociaciones para la innovación abierta y colaborativa.

PNIPA es un ejemplo de innovación centrada en un sector priorizado, que responde a una tendencia que, en las economías emergentes, privilegia la efectividad y eficiencia en la transición a un modelo económico de mayor sofisticación, diversificación y especialización. Esto, en contraposición a aproximaciones que buscan resolver primero las plataformas o factores habilitantes, postergando los desarrollos sectoriales, que no pueden ni deben demorarse en su desarrollo y que están llamados a mostrar frutos más tempranamente y un efecto contagioso e imitables por otros sectores de oportunidad en la economía.

Perú tiene la enorme oportunidad de acortar la brecha respecto a otros países que han avanzado significativamente en acuicultura, tomando en cuenta su diversidad de ambientes y recursos, y a la vez, acelerando la agregación de valor en una pesca rica y diversa. La fortaleza de su prestigio mundial en gastronomía no deja dudas de las proyecciones comerciales de esos esfuerzos a la hora de conectarlos fuertemente a los consumidores finales. En el marco de estas favorables perspectivas, el sector sin duda avanzará dentro del grupo de las cuatro actividades económicas que generan mayores ingresos de divisas al país y que, según el Banco Central de Reserva del Perú, actualmente representa aproximadamente 7% de las exportaciones peruanas, esperándose que llegue a duplicar su oferta agregada dentro de los próximos 10 años.