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Investigadores chilenos estandarizan técnica para detección de Tenacibaculum dicentrarchi

Pez infectado con T. dicentrarchi. Foto: Rubén Avendaño-Herrera.
Pez infectado con T. dicentrarchi. Foto: Rubén Avendaño-Herrera.

Chile: El procedimiento basado en la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) demostró ser altamente específico.

La bacteria Tenacibaculum dicentrarchi, agente causal de la tenacibaculosis, comenzó a tomar importancia en el año 2010 después de un brote en donde se produjeron mortalidades en una población de 1.200 salmones en una piscicultura cerca de Puerto Montt, pero cuya explosión se ha observado especialmente desde 2016.

Hoy en día se siguen presentando brotes aislados y la bacteria filamentaosa es considerada un patógeno emergente, por lo que el manejo y control exitoso de la enfermedad dependen de una detección rápida y precisa.

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Su detección y diagnóstico se realiza en base a evaluaciones fenotípicas y bioquímicas, pero ambas requieren mucho tiempo y no son concluyentes, sumado a que su aislamiento desde tejido también es difícil.

Basados en el éxito de la técnica de diagnóstico molecular (PCR) para la detección de T. maritimum y T. soleae, así como la amplia experiencia en bacterias del género Tenacibaculum del Dr. Rubén Avendaño-Herrera, y su equipo de investigación constituido por la Ing. Agrónoma Rute Irgang y la Ing. en Biotecnología Diana Tapia-Cammas -todos ellos pertenecientes a la Universidad Andrés Bello y miembros del Centro Interdisciplinario para la investigación Acuícola (Incar) y del Centro de Investigación Marina Quintay (Cimarq), tomaron la decisión de desarrollar y estandarizar una técnica de PCR para la detección específica y sensible para este patógeno.

PCR para la detección de T. dicentrarchi

Para desarrollar la técnica, los científicos trabajaron con 25 aislados de la bacteria obtenidos a partir de salmón Atlántico y congrio colorado. Además, también incluyeron una amplia colección de ADN de otras bacterias patógenas de peces endémicas y componentes acuáticos, así como los respectivos controles negativos.

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Los partidores se diseñaron en base a un segmento de 284 pb de la secuencia del gen 16S ARNr y la especificidad se evaluó en 64 ADNs bacterianos dentro de las cuales, además de T. dicentrarchi, los académicos utilizaron diversas especies de Tenacibaculum, Vibrio, Aeromonas, Pseudomonas, Flavobacteria, Yersinia ruckeri, Piscirickettsia salmonis, entre otras.

La sensibilidad, fue variable dependiendo si se utilizaba ADN obtenido de colonias puras o mezcla de cultivos bacterianos o tejidos de peces.

Resultados

La PCR solo detectó los ADNs de T. dicentrarchi demostrando una alta especificidad y la sensibilidad más baja de reportó en riñón. Sin embargo, los autores señalan que “a pesar de esto, la sensibilidad registrada fue adecuada para lograr detectar con precisión la infección aguda por T. dicentrarchi en peces”.

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Finalmente, los creadores del protocolo probaron la PCR en 40 muestras de campo, correspondiente a tejido de branquia, riñón, piel y lesiones de salmón Atlántico de tres centros de cultivo con historial de infección (30 muestras) y uno sin historial (10 muestras). En paralelo también realizaron las técnicas bacteriológicas clásicas para la identificación de la bacteria.

Sus resultados evidenciaron que 17/30 muestras sintomáticas fueron positivas a PCR. Lo interesante fue que el cultivo tradicional en placas detectó solo 7/30 muestras, destacando la alta efectividad y rapidez de esta nueva herramienta.

Por otro lado, todas las muestras provenientes de centros sin historial resultaron negativas para ambos métodos de detección y todos los análisis bacteriológicos positivos fueron igualmente positivos con la PCR diseñada.

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“La tenacibaculosis es un problema real en la actualidad y cada vez más se habla de ello”, destaca el Dr. Avendaño-Herrera.

“De hecho, hemos detectado una necesidad de parte de la industria salmonera de contar con un set de primers validado y estandarizado para la detección de T. dicentrarchi, por lo que decidimos no sólo generar un protocolo de PCR sino dejarlo disponibles a quienes quieran emplearlo como servicio o investigación” continúa el investigador.

“Creemos que la falta de una herramienta diagnóstica específica provoca errores en el diagnóstico y en la mayoría de los casos responsabilizar a Piscirickettsia salmonis como agente causal de los brotes y tal como hicimos con Vibrio ordalii,  Streptococcus phocae, IPNv u otros protocolos abrimos la información publicando en una revista indexada de muy buen impacto” finaliza Avendaño-Herrera.

Lea la publicación oficial donde se detalla el protocolo aquí