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“Los salmonicultores deben hacerse cargo de la realidad llamada marea roja”

Rubén Verdugo, superintendente (s) de Medio Ambiente. Imagen: SMA.
Rubén Verdugo, superintendente (s) de Medio Ambiente. Imagen: SMA.

Chile: Rubén Verdugo, superintendente (S) del Medio Ambiente, dijo a Salmonexpert que los blooms de algas se instalaron como un fenómeno más constante y extremo en Chile, por tanto, las empresas acuícolas deben mejorar sus manejos de mortalidades de peces.

El tema ligado al cuidado medioambiental integral ha sido incorporado como una herramienta importante de trabajo en el sector salmonicultor chileno, pese a que la principal preocupación del mercado radica en mantener óptimo el ámbito sanitario de sus productos.

Pese a ello, Rubén Verdugo, superintendente (S) del Medio Ambiente, admitió a Salmonexpert que su institucionalidad tiene cinco años de andar “y en las primeras fotos hemos observado cosas que por supuesto deben ser mejoradas por esta industria acuícola”.

“Probablemente, el Servicio de Evaluación Ambiental tendrá que visualizar al sector salmón de una manera distinta a la actual, pues si uno mira los permisos que fueron entregados cinco años atrás, no son lo suficientemente útiles para caracterizar a una nueva iniciativa”, afirmó Verdugo.

¿A qué se refiere con esa “mirada distinta a la actual”?

Es que hoy día hay una serie de condiciones ambientales externas a los proyectos que están influenciándolos, como es el caso de la marea roja que es un tema instalado fuertemente en la zona sur de Chile. Por tanto, hay que ser capaces de detectar otras herramientas de manejo de la mortandad de salmones, ya que los mecanismos tradicionales no servirán.

La industria salmonicultora nacional asegura que nada tienen que ver sus vertimientos de peces muertos al océano con la aparición de marea roja, por ser ésta un fenómeno natural.

Algunos dirán que está asociada al cambio climático, otros a los vertimientos de salmones, pero lo importante es que hay que hacerse cargo de la realidad llamada marea roja. En la hipótesis de trabajo, no se puede descartar ninguna de las dos variables. Pasarán al menos un par de años para determinar científicamente cuál de las dos opciones tiene más peso.

Lo anterior significa que como centro de engorda de salmón y organismo fiscalizador, entendemos que el cambio climático influye en la aparición de la marea roja, pero que está también la clara obligación de cada empresa de ser más rigurosa respecto al cumplimiento de variables ambientales que constituirían una condición que afecta al entorno en ese sentido.

Hoy está siendo tan intensivo el tema marea roja que tendremos que visualizar otros métodos de tratamiento de las mortandades asociadas a florecimientos de algas nocivas que no se están dando de forma esporádica, sino que se están instalando como un fenómeno constante, más extremo, y eso lo deben considerar las salmonicultoras en sus planes ambientales.

¿Y cómo deben considerarlo, en términos prácticos?

Ya no tendremos los márgenes de darnos cuatro o cinco días para que un bote viaje de un lugar a otro con la mortalidad de salmones, y deberemos contar con aproximaciones logísticas y fórmulas mejores. En Magallanes, por ejemplo, no están los ensilajes tradicionales para los peces afectados, sino que igualmente se usan incineradores en zonas cercanas a los centros de engorda.

En otro tema, ¿de qué trata la fiscalización 2.0 que están aplicando como Superintendencia del Medio Ambiente?

El concepto de fiscalización 2.0 significa usar fuertemente las herramientas tecnológicas para hacer seguimiento de las variables ambientales relevantes a distintos proyectos como los del salmón, con información oportuna, clara y precisa.

¿Cómo se aplica esto al mundo salmonicultor?

Se puede visualizar que, a futuro, las autoridades como nosotros, Sernapesca, Directemar y Seremi de Salud deberían tener acceso en línea a variables críticas como la temperatura y PH del agua, entre otros parámetros que quizás quedaron relevados en los permisos ambientales para los centros de engorda de salmón.

Se debe configurar con el sector cuáles son esas variables críticas y crear una plataforma de conectividad que permita realizar un seguimiento ambiental oportuno para la toma de decisiones frente a, por ejemplo, contingencias exógenas como el florecimiento de algas nocivas.

Esto significa avanzar un paso más allá del acatamiento obligatorio, y busca fomentar prácticas de autocumplimiento en la industria. Se requerirá materializar una mesa de trabajo sectorial para establecer una hoja de ruta y así concretar con este tema.

¿Hay avances al respecto a la fecha?

Hemos venido utilizando unilateralmente la lógica de tecnologías con sensores remotos, a través de la teledetección, con el fin de determinar de manera más exacta el posicionamiento de un centro de engorda, comparando el permiso que se otorgó con la ubicación real.

También, cuando hemos formulado cargos contra un proyecto salmonicultor, éste opta por poner sensores en línea para un mejor trabajo ambiental. En la medida que uno va generando mayores certezas respecto de la información de este tipo, se tiene bien cubierta la tríada empresa, comunidades y organismo fiscalizador y las iniciativas pueden desenvolverse adecuadamente.

Usted habla de comunidades. ¿Quiere decir que éstas también podrían acceder a la información ambiental en línea de los proyectos salmonicultores, además de las autoridades?

La idea es que la información sea pública, avanzando hacia la transparencia activa, con datos a los que tenga acceso la comunidad para que vea en línea cuál es la realidad de los proyectos salmonicultores, además de los organismos fiscalizadores.

En la medida que la comunidad entiende lo que está pasando con un proyecto y con el seguimiento de ciertas variables ambientales del mismo, sin lugar a duda se entra en la fase de sustentabilidad, más allá de la responsabilidad social.

¿No implica esto poner en la plaza pública a los proyectos salmonicultores, pudiendo ser objeto de inquisición o de aplausos de las comunidades?

No vemos esto como una herramienta inquisidora, sino que lo entendemos como una plataforma que otorgará transparencia al accionar medioambiental de los proyectos sectoriales. Es necesario y aplicado en países desarrollados.

De hecho, en la última actividad que se tuvo con este sector acuícola, se planteó el tema y quedamos con la sensación de que existe la voluntad para llevar adelante esto. Obviamente ahora hay otras prioridades que ocupan a la industria local, como el bloom de algas, sin embargo, una vez superada esta situación es factible iniciar un proceso.