Dra. Doris Soto. Foto: Salmonexpert.
Dra. Doris Soto. Foto: Salmonexpert.

Ríos Palena, Cisnes, Exploradores y Aysén presentarían alto riesgo ante escapes

Chile: Puesto que estos ríos presentan subcuencas, que podrían ser utilizadas por salmón Atlántico y salmón coho, se debe poner especial énfasis para estudios de la posible presencia de juveniles.

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Recientemente, científicos de entidades nacionales e internacionales liderados por la Dra. Doris Soto, investigadora principal de Centro Incar, publicaron el estudio titulado “Evaluación del riesgo ambiental de los escapes de salmónidos no nativos desde centros de cultivo en la Patagonia chilena”.

La publicación revisa la información científica disponible para estimar los riesgos ambientales asociados a escapes de salmónidos en base a evaluaciones de amenazas, sensibilidad y exposición en ambientes acuáticos del sur de Chile.

El análisis se basó en datos productivos obtenidos de Sernapesca, y las opiniones expertas de los autores. La publicación incluye además un análisis de brechas de información e  incertidumbres. En entrevista con Salmonexpert, la científica entregó más detalles de los impactos de los escapes y cómo debe ser usada esta información para generar datos que sean de utilidad en este ámbito.

En detalle ¿cómo se estimó el riesgo ambiental?

Se usó un algoritmo muy sencillo donde el riesgo es función de la Amenaza, la Sensibilidad y la Exposición. Las unidades de análisis fueron lo que denominamos cuerpos de agua relevantes (CARs) cuya delimitación es de tipo operacional (puesto que no son cuerpos de agua cerrados) y que corresponden áreas y volúmenes de agua marinos acotados por ciertas características oceanográficas y de posición.

Para cada una de estas unidades determinamos la Amenaza entendida como una combinación entre el numero acumulativo de individuos sembrados en los últimos 10 años por especie, los escapes reportados y algunas características de las especies escapadas, como su capacidad de sobrevivencia, posición trófica, entre otras cosas.

Estimamos también la Sensibilidad como una combinación de factores que facilitarían y/o incrementarían la posibilidad de impacto incluyendo por ejemplo, la ausencia de predadores como pesca artesanal y poblaciones de lobos (que pudieran capturar peces escapados). También pensando en impactos de más a largo plazo, determinamos cuencas y ambientes que serían óptimos para la posible reproducción de los escapes para las diferentes especies.

La Exposición representa aquella biodiversidad y servicios ecosistémicos que se podrían perder como resultado de la depredación, competencia, enfermedades, entre otras cosas, causadas por los individuos escapados y su potencial descendencia. Todos los componentes fueron estimados por indicadores de los cuales tenemos más certeza en unos que otros. Eso también ayudo a identificar brechas de información y prioridades de investigación para mejorar nuestro conocimiento sobre los impactos de las especies de salmónidos involucradas.

¿A través de qué mecanismos comprobados los salmones escapados podrían generar un daño ambiental?

Usamos la información científica disponible para Chile y a nivel internacional. En Chile lo que está más documentado es el impacto de las truchas en ecosistemas de agua dulce (principalmente depredación, competencia y desplazamiento de hábitats con efectos significativos sobre la fauna nativa). Sin embargo, algunos del equipo de coautores tuvimos también la oportunidad de participar en otros estudios anteriores sobre escapes de salmónidos en mar que han generado algo de información sobre alimentación, cantidad y tipos de presas. 

Eso nos permite proyectar los posibles impactos, pero la confiabilidad de las estimaciones es menor por que la información es insuficiente. Sería ideal, por ejemplo, hacer estudios comparativos de la biodiversidad pelágica y bentónica en cuerpos de agua que tienen salmonicultura y comparar con algunos que no tienen o dónde los salmones no han tenido acceso. Algunos colegas están usando métodos indirectos a través de isótopos estables, DNA ambiental, entre otros.

El artículo recomienda monitorear el destino y los impactos de los salmónidos escapados, ¿Cómo es posible hacer esto posterior a un escape?¿Se hace en la actualidad?

Dado el gran número de especies salmonídeas que son permanentemente sembradas el riesgo de impactos debido a escapes siempre existe. Por ello esta publicación tiene como principal objetivo apuntar a las áreas de más alto riesgo para que en las medidas preventivas allí sean adecuadas a este. Sin embargo, dado que los escapes ocurren, es esencial mantener un programa de monitoreo de presencia de salmónidos en vida libre permanente y con mayor frecuencia en áreas de mayor riesgo.

Por otra parte es fundamental evaluar la posibilidad que algunos individuos llegaron a cuencas aptas para la reproducción. Por ejemplo el estudio destaca la relevancia que podrían tener los ríos Palena, Cisnes, Exploradores y Aysén puesto que presentan subcuencas que podrían ser utilizadas por el salmón Atlántico y salmón coho, y con ello permite orientar estudios y evaluaciones de la presencia de juveniles de estas especies en estos cauces. Ello nos permitiría detectar establecimiento temprano de la o las especies y podría facilitar su remoción para evitar el establecimiento de especies exóticas potencialmente invasoras como estas.

En base a este estudio ¿considera que la ley que establece una recaptura de un 10% de los ejemplares escapados para descartar daño ambiental es adecuada?¿De dónde proviene el 10%?

Honestamente, no estoy muy segura de dónde viene esta medida. Posiblemente proviene de algunas publicaciones que han seguido escapes en Europa que indican que la efectividad de los métodos clásicos de recaptura no supera el 10%. Sin embargo, el monitoreo y seguimiento de los escapes debería mantenerse por al menos 3 a 4 meses posterior al mismo. Pero lo más importante es que la recaptura y monitoreo de la misma se implemente con agilidad suficiente para observar el decaimiento de las capturas