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Estudio chileno-canadiense es compartido entre las distintas divisiones de Cooke Aquaculture

Dr. Manuel Soto Dávila.

El virus ISA continúa siendo un desafío importante para la salmonicultura, y la eficacia de las vacunas puede disminuir considerablemente, cuando la inmunización se realiza a bajas temperaturas según el estudio.

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Tras comprobar una menor eficacia de las vacunas a 8°C, los resultados ya son analizados por las distintas divisiones de Cooke Aquaculture Inc., empresa salmonicultora que financió y apoyó el desarrollo de la investigación, y se despertó el interés de uno de los fabricantes involucrados, que evalúa posibles ajustes en sus recomendaciones de uso.

Manuel Soto Dávila, PhD y recientemente integrado como docente Investigador en la Universidad San Sebastián Campus Patagonia, autor principal del estudio chileno-canadiense “Temperature during vaccination shapes antibody responses and protection against infectious salmon…” advierte que la planificación vacunal debería considerar también las condiciones térmicas de cada sistema productivo, al mismo nivel que el peso o la etapa productiva de los peces, debido a su impacto significativo en la eficacia vacunal 

La pregunta viene desde la industria

El estudio evaluó el impacto de la temperatura y los regímenes de dosificación en dos vacunas comerciales multivalentes para evaluar cómo las condiciones térmicas durante la inmunización afectan las respuestas inmunes y la supervivencia en regímenes de vacunación de dosis única versus refuerzo. “La pregunta surgió desde la industria, al observar una menor eficacia de las vacunas actualmente disponibles en el mercado en zonas frías, como la costa atlántica de Canadá, lo que se traducía en mayores mortalidades”, explicó Soto.

Y si bien hasta ahora era ampliamente aceptado que la temperatura influía en la respuesta inmune de los peces, solamente había evidencia parcial sobre cómo la temperatura afectaba el desempeño de las vacunas utilizadas en producción, debido principalmente a la magnitud de este tipo de estudios. “Requieren ensayos de larga duración, un alto número de peces, infraestructura especializada y costos experimentales muy elevados”, explicó el Dr. Soto sobre porqué había tomado tanto tiempo a la ciencia obtener este tipo de resultados.

Del mismo modo, este estudio se enfrentó a esas limitaciones, por lo que el investigador resaltó la necesidad fortalecer la relación entre la academia y la industria para seguir generando evidencia. “Este tipo de investigación solo es posible gracias a una estrecha colaboración entre la academia y la industria, que en este caso fue Cooke Aquaculture Inc. quien financió y apoyó el desarrollo del proyecto”.

Más allá de la temperatura

El trabajo realizado por Manuel y su equipo demostró cómo la temperatura modifica la producción de anticuerpos frente a tres de los principales patógenos incluidos en estas vacunas multivalentes: ISAV, Aeromonas salmonicida y Vibrio anguillarum, demostrando a su vez que dos de las vacunas comerciales actualmente disponibles en el mercado presentan una eficacia considerablemente menor cuando la vacunación se realiza a 8°C. Al mismo tiempo, la investigación reveló que un esquema de refuerzo puede compensar parcialmente los efectos de una vacunación realizada a baja temperatura, permitiendo recuperar parte de la respuesta humoral que no se alcanzó con una única dosis.

Dentro de las razones que podrían explicar la diferencia en la eficiencia entre una vacuna y otra a distintas temperaturas de vacunación se plantean diferentes hipótesis. La principal de ellas corresponde la variación en su formulación, lo que incluye antígenos incorporados, sus concentraciones y los adyuvantes. “Es posible que estas diferencias influyan en la forma en que cada vacuna estimula la respuesta inmune”, explicó Soto, agregando que es muy difícil explorar esta línea debido a que la información es de carácter propietario y no está completamente disponible.

El Dr. Soto diluyendo muestras de serum para los test ELISA.

Otra hipótesis explora al pez. Las bajas temperaturas alteran el sistema inmune adaptativo del pez, como la presentación de antígenos o la posterior activación de linfocitos y producción de anticuerpos, por lo que las diferencias en formulación podrían afectar de menor o mayor manera el desempeño de la vacunación. “Una mayor complejidad antigénica en vacunas multivalentes podría generar competencia entre antígenos por la respuesta inmune, disminuyendo la intensidad de la respuesta frente a algunos de ellos”, agregó el investigador, sumando esto la necesidad de estudiar estas hipótesis en mayor profundidad.

La temperatura como criterio operativo

Demostrando y reconociendo la influencia de la temperatura del agua a la hora de vacunar, el Dr. Soto comentó que la planificación de los programas de vacunación debería incluir entonces las fechas más adecuadas para hacerlo. Las empresas podrían optimizar la época del año o la temperatura a la que se realiza, sin embargo, “entendemos que aumentar la temperatura del agua en algunos sistemas productivos representa un costo importante, por lo que cada empresa deberá evaluar el equilibrio entre la inversión y el beneficio sanitario esperado”, señaló.

“El virus ISA continúa siendo un desafío importante para la salmonicultura, y nuestro estudio demuestra que la eficacia de las vacunas puede disminuir considerablemente cuando la vacunación se realiza a bajas temperaturas”. Con esto en consideración, la aplicación de un booster, cuando las condiciones de temperatura no son óptimas, podría recuperar parcialmente la respuesta inmunitaria disminuida por la vacunación en frío, aunque su impacto productivo debe evaluarse en condiciones comerciales.

Llegando a la industria

Soto explica con orgullo que los resultados de su trabajo ya han sido compartidos y discutidos a nivel productivo. Comentó que los hallazgos han sido compartidos entre las distintas divisiones de Cooke Aquaculture a nivel mundial para evaluar su posible incorporación a los protocolos vacunales. Indicó también que uno de los desarrolladores de una de las vacunas analizadas ya ha tomado contacto con el equipo. Según Soto, el fabricante estaría evaluando posibles ajustes en sus recomendaciones de uso.

“Creemos que este trabajo puede contribuir tanto a optimizar los protocolos de vacunación actuales como a orientar el desarrollo de una nueva generación de vacunas más eficaces bajo distintas condiciones productivas”.

¿Ventaja o desventaja?

Aunque las temperaturas del agua continúan siendo una variable relevante al planificar los programas de vacunación en la Patagonia chilena, el país podría encontrarse en una posición relativamente favorable frente a zonas productoras más frías. “Chile podría tener una ventaja respecto de Noruega o Canadá, ya que, en general, las temperaturas durante el invierno son menos extremas en las  principales zonas de producción”, indicó el científico.

No obstante, Soto recalcó en que esta ventaja no significa que la temperatura deje de ser un factor importante de considerar: “En Chile también se vacuna durante el invierno y existen diferencias entre regiones, centros y sistemas productivos. Por ello, el desafío es aprovechar esta condición favorable y planificar la vacunación en periodos donde la temperatura permita desarrollar una respuesta inmune más robusta". 

Hacia vacunas más adaptables

La principal limitación es que la investigación fue desarrollada bajo condiciones experimentales controladas. Por ello, Soto puntualizó que el siguiente paso debe ser validar estos resultados directamente en centros de cultivo, incorporando las fluctuaciones térmicas, manejos y desafíos sanitarios que enfrentan los peces en producción.

El Dr. Soto señaló también que su próxima línea busca avanzar en vacunas de ARN mensajero con potencial para la salmonicultura chilena, debido a su flexibilidad frente a enfermedades emergentes. Esto permitiría no sólo optimizar cuándo y cómo se administran las vacunas actuales, sino incorporar formulaciones capaces de responder mejor a condiciones productivas diversas.

“¿El problema está únicamente en las vacunas que utilizamos o también en las condiciones en que las estamos aplicando? Probablemente la respuesta involucre ambos factores, y entender esa interacción será clave para mejorar los programas de vacunación en el futuro”, reflexionó Soto, abriendo la puerta a la industria para seguir apoyando estos proyectos. “Sería muy interesante desarrollar este tipo de estudios directamente en centros de cultivo, y desde ya dejamos abierta la invitación a la industria para trabajar conjuntamente en esa dirección”.