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*Columna de opinión para Salmonexpert de Nicolás Benko, socio fundador de Greenticket, empresa de innovación en sustentabilidad. 

La revolución industrial propició el período de mayor crecimiento económico, avance tecnológico y aumento demográfico de la historia de la humanidad. Solo en el último siglo, el Producto Interior Bruto (PIB) mundial se ha multiplicado por 20 y la población se ha cuadruplicado.

En la actualidad tenemos un modelo lineal de producción, Sistema Producto - Servicio (SPS) orientado al producto, donde el consumo está basado en fabricar, comprar, usar y tirar, que lleva al agotamiento de los recursos naturales, un fuerte impacto en la generación de residuos, y deterioro de los "sumideros" de reabsorción y regeneración de nuestro ecosistema a un ritmo insostenible. En este contexto, se ha dicho que el reciclaje lo resuelve todo, pero no es así, ya que solo nos lleva a cubrir, de forma reactiva, un grave problema que afecta a la industria acuícola y el entorno en que se desarrolla. Literalmente nos estamos quedando sin espacio para botar residuos, industriales y domiciliarios.

El pensamiento sistémico es el recurso clave que la industria acuícola de la región necesita para comprender la economía circular y el modo en el que se toman las decisiones dentro de su ámbito, ya que tiene la capacidad de observar la realidad como un conjunto de partes complejas, dinámicas e interconectadas que se comportan siguiendo un patrón específico.

En este contexto, tener claro el motivo por el que se está llevando a cabo un cambio hacia la circularidad de triple impacto, es realmente importante para la industria acuícola, las comunidades y concretamente para el medio ambiente.

Es así como el Foro Económico Mundial nos alerta de que para construir una economía circular debemos descartar el reciclaje. El reciclaje tiene sentido en una economía lineal de usar y tirar, donde los fabricantes se desentienden de las externalidades de los productos que ponen en el mercado.

A diferencia del consumo lineal a corto plazo, la industria acuícola debe cambiar la forma de pensar y diseñar sus modelos de negocio y no solo cambiar la forma de hacer las cosas.

No basta con alterar un sistema lineal para minimizar su impacto negativo, ya que no asegura mejores resultados a largo plazo, lo que si asegura un sistema diseñado específicamente para ser circular.

Este nuevo modelo sistémico y circular debe contar con un SPS orientado al uso del los productos y materiales durante el mayor tiempo posible y al máximo de su valor para que esa energía almacenada, mano de obra y materiales sigan siendo funcionales y sigan valiendo. Esto se consigue a través de repensar, rediseñar y/o reutilizar, los productos fabricados y, solo como último recurso, el reciclado.

También el adoptar un modelo de economía circular podría lograr una reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, de contaminación en general, de toxicidad y de residuos, así como una gestión mejorada de los recursos y ecosistemas naturales.

En conclusión, cuando pensamos en economía circular no debemos relacionarla principalmente con el reciclaje y si debemos buscar modelos que permitan aumentar el ciclo de vida de los productos, evitando que se conviertan en residuos mediante un diseño enfocado a extraer valor alargando su vida útil o que estén diseñados para ingresar nuevamente en el sistema.