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El plan de Gasco para reemplazar el uso de diésel en el salmón chileno

Claudio Córdova, gerente de Desarrollo de Transporte en Gasco GLP. Foto: Gasco.
Claudio Córdova, gerente de Desarrollo de Transporte en Gasco GLP. Foto: Gasco.

Chile: La empresa ya está trabajando con Salmones Aysén y su apuesta es mitigar en 30% el impacto del uso del diésel dentro del consumo energético para el proceso de cultivo de peces.

Con la mira puesta en impulsar nuevas soluciones energéticas y aportar al desarrollo sostenible en la acuicultura, Gasco implementó un sistema de generación eléctrica en base a gas licuado, un combustible menos contaminante y más económico que ya se ha instalado en algunas operaciones de Salmones Aysén, para los procesos de alimentación y fotoperiodo.

En entrevista con Salmonexpert, el gerente de Desarrollo de Transporte en Gasco GLP, Claudio Córdova, cuenta que el plan de la empresa es acompañar a las diversas industrias nacionales en el proceso de transformación energética que experimentan, “transitando desde combustibles más intensos en carbono hacia soluciones energéticas menos intensas o directamente cero emisión. En particular, la industria salmonicultora depende en gran medida del diésel para sus operaciones tanto en tierra como en centros de cultivos marinos”. 

Así, el desarrollo de soluciones de generación marina apunta a mitigar efectivamente el impacto en aproximadamente un 30% del consumo energético del proceso de cultivo del salmón. “Este proceso hacia el gas licuado genera menor huella de carbono, ahorros operacionales producto del cambio de combustible y mantención de equipos, y aumenta la seguridad de operación al disminuir los riesgos de derrames de combustible al mar. Podemos abordar una buena cantidad de centros de cultivo debido a la amplia extensión de infraestructura logística que Gasco tiene entre las regiones de Los Lagos y Magallanes”, afirma Córdova. 

¿Cree que la industria chilena del salmón usa mucho diésel? 
Las operaciones más intensivas en consumo de energía, principalmente relacionadas al proceso de crecimiento y engorda de salmones en agua de mar, dependen fuertemente del diésel. 

Por otro lado, la industria del salmón ha sido pionera en el uso de gas licuado en ciertos procesos como es la utilización de gas en motores fuera de borda de lanchas, implementado en el año 2003, que realizan operaciones de inspección, control y transporte de personal entre centros de cultivo marinos. En la actualidad, el 90% del sector opera sus motores con gas. 

También, desde el 2010, ha desarrollado y utilizado sistemas de control de mortalidad de salmones a través de incineración con gas licuado transformándose en una solución costo efectiva principalmente para centros de cultivo localizados en áreas que no tienen acceso a sistemas de recolección y procesamiento de ensilaje como es el caso de Magallanes.

Sistema de Gasco implementado en centro de cultivo de Salmones Aysén. Foto: Gasco.
Sistema de Gasco implementado en centro de cultivo de Salmones Aysén. Foto: Gasco.

¿Es muy complejo reemplazar el uso de diésel en el sector salmonicultor nacional?
Más que complejidad, hemos tomado este proyecto como un desafío de diseñar una solución de energía que cumpla con lo requerido con el cliente. El gas licuado ofrece numerosas soluciones de ingeniería muy eficientes que permiten reemplazar al diésel, y que poniéndolas en conjunto permiten crear una solución única para cada empresa. En ese plan estamos avanzando.

¿Cómo aporta el uso de gas licuado en la salmonicultura chilena?
El gas licuado presenta una combustión más limpia que el diésel u otros derivados del crudo, generando menores emisiones contaminantes locales y globales al medio ambiente, en especial material particulado (90%) y dióxido de carbono (20%). Es un combustible muy flexible y transportable, permitiendo acceder a lugares muy remotos o almacenarlo por largos períodos sin deterioro en su calidad. Por su composición y estado disminuye riesgos de derrames de combustible en el mar, evitando largos tiempos de residencia de hidrocarburo en el agua y efectos toxicológicos a la biomasa existente que presenta el diésel.  

Asimismo, es más económico que el diésel, dado que el aumento de producción mundial de propano ha permitido que los precios mantengan sostenidamente una muy buena competitividad frente al diésel. Por lo anterior, se transforma en una energía colaborativa de diversos procesos productivos en la industria nacional.

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