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Imagen: Pixabay.
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Italia: Un estudio concluyó que el aceite de pescado extraído de subproductos del salmón Atlántico tendría propiedades antimicrobianas contra patógenos bacterianos Gram positivos y negativos.

Los subproductos de la industria acuícola poseen un gran potencial para producir compuestos útiles como péptidos bioactivos, enzimas, componentes antimicrobianos y ácidos grasos poliinsaturados (PUFA).

Estudios previos han descrito que los PUFA derivados del salmón tienen un efecto antimicrobiano sobre bacterias Gram positivas.

Debido a lo anterior, científicos de la Universidad de Palermo y del Instituto Zooprofiláctico de Sicilia, Italia, quisieron caracterizar e investigar los efectos antimicrobianos del aceite de pescado extraído de subproductos de salmón Atlántico, para así evaluar su potencial uso como tratamiento para infecciones bacterianas.

Luego de dividir los subproductos en cabeza y tejidos blandos (músculo) y caracterizar el perfil de ácidos grasos en las muestras, los expertos evaluaron las propiedades antimicrobianas mediante el método de Concentración Mínima Inhibitoria (CMI) en Staphylococcus aureus (Gram positiva) y Pseudomonas aeruginosa (Gram negativa).

Economía circular

Dentro de sus resultados los investigadores pudieron observar que el aceite de pescado extraído a partir de la cabeza y tejido blando inhiben el crecimiento de los microorganismos analizados a una concentración de 25% (v/v) y 12,5% (v/v) respectivamente.

“El mecanismo de acción que explicaría las propiedades antimicrobianas de los ácidos grasos podría ser la alteración de la hidrofobia, la carga y la integridad de la membrana celular, lo que da como resultado la fuga de electrones y la posterior muerte celular”, explicaron los autores del estudio.

Asimismo, plantearon que además, los ácidos grasos pueden contribuir a la muerte bacteriana a través de la lisis celular, inhibición de la actividad enzimática, deterioro de la absorción de nutrientes y la generación de productos de oxidación.

A pesar de haber encontrado pequeños residuos de antibióticos en las muestras, los científicos argumentaron que no explican los valores de CIM observados y que se necesitan mayores estudios para excluir por completo esta hipótesis.

Como conclusión, los especialistas señalaron que estos datos confirman que los subproductos acuícolas siguen siendo una fuente cuantitativa y cualitativamente importante de propiedades biológicas disponibles que podrían utilizarse, “lo que representa una estrategia importante para contrarrestar las enfermedades infecciosas en el contexto de la economía circular”.

Lea el estudio completo titulado “Salmo salar fish waste oil: Fatty acids composition and antibacterial activity” aquí.

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