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Mario Rodríguez, office managing partner de EY Patagonia. Foto: EY.
Mario Rodríguez, office managing partner de EY Patagonia. Foto: EY.

*Columna de opinión para Salmonexpert de Mario Rodríguez, office managing partner de EY Patagonia.

El propósito de este artículo es compartir una mirada general e introductoria sobre la importancia y evolución de los criterios de valorización de los activos biológicos y su revelación en los estados financieros de las empresas salmonicultoras en Chile.

Hace poco más de un año y medio, el regulador financiero en Chile Comisión para el Mercado Financiero (CMF) ofició a las empresas reguladas sobre sus políticas de valorización de activos biológicos bajo Normas Internacionales de Información Financiera (IFRS por sus siglas en inglés). En particular, lo que buscó la autoridad chilena fue homologar criterios contables de valorización entre las empresas del mercado chileno y las empresas internacionales, principalmente del mercado noruego.

La historia comienza con la adopción de IFRS en Chile en el año 2009-2010, donde se introdujo el criterio contable de valorar los activos biológicos a valor justo. El valor justo se define cómo el precio que sería recibido por vender un activo o pagado por transferir un pasivo en una transacción ordenada entre participantes del mercado en la fecha de la medición (IFRS 13.9).

En otras palabras, lo que busca es determinar un precio de mercado para activos y pasivos. Al momento de la adopción a IFRS en Chile, los participantes de la industria local consensuaron que se llevaría a valor justo la biomasa sobre cuatro kilos, tomando como referencia el salmón atlántico.

Por esos días, la industria en Chile estaba en proceso de desarrollo y crecimiento, abriéndose a los mercados de capitales internacionales y atravesando por la crisis del virus ISA (este último factor incidió en valorizar solo aquella biomasa por sobre cuatro kilos). Adicionalmente, las compañías locales sostenían una posición respecto a la inexistencia de un mercado activo de peces vivos, fundamento que ayudaba a respaldar lo impracticable de obtener información de mercado a ser utilizada en la valorización.

Como parte de la globalización, el regulador noruego y la CMF en el año 2019 desarrollaron una agenda conjunta para la implementación de mejores prácticas en materia financiera y de regulación de la industria en Chile y Noruega, donde el regulador local llegó a la conclusión que la industria debía actualizar sus técnicas de valoración de activos biológicos y converger a una valorización de valor justo más amplia.

Como resultado de lo anterior, la CMF emitió un oficio reservado a las entidades inscritas en la CMF, donde se les exigió perfeccionar y actualizar tanto las metodologías como los supuestos utilizados en la valorización para los activos biológicos en agua de mar a valor justo, incorporando aquellos peces por sobre 1 kilo.

Las premisas que existían cuando se adoptó IFRS ya han cambiado y se hacía necesario actualizar el criterio de valorización, a la luz de la nueva realidad de la industria, en donde se destaca la globalización de los mercados, el gran desarrollo y profundización del sector en el país, acceso a la emisión de títulos patrimoniales (acciones) y de deuda (bonos) en mercados internacionales, fusiones y adquisiciones de participantes locales y extranjeros, mayor acceso a información de mercado, liquidez, transparencia, visibilidad de las externalidades tanto positiva como negativas que se generan en la zona y el compromiso de las empresas con las comunidades y el medio ambiente.

Finalmente, en los estados financieros de 2019, las empresas de la industria inscritas en la CMF perfeccionaron sus metodologías y criterios de valoración de sus activos biológicos e incluyeron en sus revelaciones los efectos contables asociados. Los beneficios que trae esta información para los usuarios de la información financiera incluyen: homologación de la información financiera local con los mercados internacionales, mayor comparabilidad de información financiera relevante, información más precisa sobre el desempeño financiero de las entidades y un cumplimiento más apegado a lo que exigen las normas IFRS.

Las lecciones que se pueden rescatar son bastante variadas, así como los desafíos para abordar a futuro. Se destaca que las empresas fueron capaces de adaptarse a las nuevas exigencias, desarrollar nuevos modelos de valorización, mejorar las revelaciones de sus estados financieros y dar información financiera de mejor calidad a sus accionistas y público en general.

Algunos de los desafíos que quedan por abordar y que bajo un escenario de incertidumbre y de eventos naturales como los que han ocurrido en los últimos meses, son:

  • Aplicar la metodología del valor justo para etapa de agua dulce donde se espera que exista en el futuro un grado importante de transformación biológica (ejemplo: cultivo de post-smolts).
  • Atribuir el correcto costo de arriendo hipotético a cada concesión dependiendo de su rendimiento y calidad (ejemplo: eventos extraordinarios, esto se hace relevante luego de los casos de bloom de algas).
  • Proyección de precios futuros del salmón al punto de cosecha ante un escenario de mucha volatilidad.
  • Proyección de mortalidad estimada.
  • Proyección de rendimiento en agua de mar y calidad de la biomasa al punto de cosecha (mix de producto y producto objetivo).