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Adolfo Alvial, director ejecutivo Club Innovación Acuícola. Foto: Salmonexpert.
Adolfo Alvial, director ejecutivo Club Innovación Acuícola. Foto: Salmonexpert.

*Columna de opinión para Salmonexpert de Adolfo Alvial, director ejecutivo Club Innovación Acuícola.

El 2020 fue un año de enormes desafíos para todas las industrias del país y del mundo. A pesar de ello, los sectores productores de bienes y servicios esenciales no sólo pudieron subsistir, sino que debieron seguir abasteciendo de atención de salud, fármacos e insumos, energía, comunicaciones, agua, y alimentos, entre otros, a una población que debió ver muy limitadas sus posibilidades de consumo y acceso a ellos.

La industria acuícola, por encontrarse dentro del grupo de la macro industria alimentaria, vio mermada la demanda, y en Chile, según cifras preliminares, en niveles que no superaron el 14 – 15%, con aumento de volumen de exportaciones, lo cual exigió continuidad operacional con los debidos resguardos en sus distintas unidades.

Esto también exigió ajustes financieros que tuvieron afectos en los compromisos con proveedores, que, con la voluntad de las partes, pudieron sobrellevarse no sin un efecto sobre los ingresos programados de éstos últimos. 

Las empresas de base tecnológica y que reservan y reinvierten utilidades en consolidación o generación de innovaciones, se vieron especialmente amenazadas en el corazón de su negocio, particularmente considerando que la mayoría de ellas se encuentran en el segmento de pequeñas y medianas empresas, como es el caso de los miembros del Club Innovación Acuícola, las cuales convinieron que la iniciativa había que sostenerla, dado su impacto y beneficio en un breve lapso y acordaron un período de seis meses de restricción, con ajustes de gastos y cuotas sociales para superar lo que se consideraba entonces el período más crítico y evaluar luego un gradual retorno a una nueva normalidad. 

Se establecieron medidas específicas y al cabo de ese lapso, el Club había logrado todas las actividades originales, con excepción de una o dos que debieron ser reprogramadas por depender terceros. Por otro lado, aumentó el número de miembros y el interés de otros países y organismos internacionales por conocer la experiencia chilena. Hoy el Club ha retomado, tal como se había propuesto su actividad y con nuevo Plan aprobado para el 2021. 

Para coronar este afán de fidelidad a la oferta de valor del club a sus asociados, a pesar de la pandemia, entre noviembre y diciembre se desarrollaron los Talleres de Acercamiento e innovación colaborativa, última actividad del complejo 2020. 

En medio de las urgencias y exigencias de un mercado cambiante, la actividad contó con activa participación en sesiones telemáticas semanales por casi 60 días. Las empresas no sólo pudieron conocer de la oferta y esfuerzos actualizados de innovación de cada uno, sino que además trabajaron juntas cuatro desafíos de futuro de la industria que exigen ser abordados con capacidades integradas. 

En grupos de cuatro empresas, se dispusieron a desarrollar soluciones para problemas derivados del cambio climático, capacidad de carga, incorporación de hidrógeno vede y nuevas aproximaciones al control de enfermedades. 

Como es natural, unas avanzaron más que otras, pero lo interesante es que se dio un primer paso en el aprovechamiento de metodologías colaborativas, sus beneficios y alcances, y quedaron iniciativas que perfectamente pueden seguir siendo precisadas por sus gestores, bajo acuerdos de confidencialidad que fueron suscritos por el conjunto de las empresas. 

En tiempos complejos y desafiantes, es cuando la innovación más puede y debe contribuir a superar el presente y proyectar un mejor futuro. Lamentablemente, y me consta, muchas organizaciones aun consideran que es el área donde hay que hacer los primeros recortes, restringiendo su capacidad de desarrollar nuevas soluciones reforzando la resiliencia y proyección de las compañías. 

El Club lo ha demostrado que la decisión debe ser exactamente la contraria.