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Dra. Sandra Bravo, académica e investigadora de la UACH. Foto: UACH.
Dra. Sandra Bravo, académica e investigadora de la UACH. Foto: UACH.

Chile: Tras el proyecto de ley presentado por diputados, la Dra. Sandra Bravo plantea que las mayores falencias actuales están en la capacitación en bienestar animal, de quienes operan centros de salmón. 

Recientemente, se presentó un proyecto de ley denominado “Individuos, No Toneladas”, el cual establece estándares de bienestar animal para peces y especies de producción acuática de acuicultura en todas sus etapas de crianza o producción, transporte y sacrificio.

A su vez, la iniciativa también propone las sanciones en caso de que dichos estándares no se cumplan. A pesar de que certificaciones e iniciativas internacionales exigen ciertos estándares de bienestar en la acuicultura, y que proyectos como Pincoy buscan avanzar en indicadores de bienestar animal, no existe una normativa específica en nuestro país.

El año 2019 culminó el proyecto del Fondo de Investigación Pesquera y de Acuicultura (FIPA) 2017-2019 “Determinación y Aplicación de Indicadores Operacionales de Bienestar Animal en Salmónidos Cultivados en Agua Dulce”, liderado por la Dra. Sandra Bravo, investigadora y académica de la Universidad Austral de Chile (UACH).

A su criterio, el cultivar peces tomando en consideración su condición  biológica y requerimientos fisiológicos es fundamental, lo que redunda en beneficios económicos importantes: “un pez feliz se enferma menos y crece mejor”, plantea.

“Importante es, que al momento de legislar, se tenga la precaución de que la norma a implementar sea respaldada con información científica, orientada a mejorar las condiciones de vida de los peces de cultivo y con esto minimizar el estrés y los riesgos de desarrollo de enfermedades, contribuyendo así a la sustentabilidad de la industria del salmón, de lo contrario sólo entorpecerá la operatividad de la industria”, señala la Dra. Bravo en cuanto a los puntos del proyecto de ley.

No obstante, la experta plantea que las mayores falencias para que esto se cumpla están centradas justamente en la capacitación en bienestar animal de los profesionales y empleados que operan los centros de producción, donde hay personas que no tienen formación en acuicultura.

De la misma forma, la Dra. Bravo plantea que no se puede seguir utilizando el concepto “si no hay mortalidad todo está bien”.

“La capacitación debe estar focalizada en los requerimientos y necesidades que tienen estos animales en su vida libre. Los peces respiran y realizan todas sus funciones en el agua, por lo que al momento de manejar a los peces se debe tener presente las  necesidades de estos seres vivos, respetando sus necesidades de descanso nocturno, entre otras”, comenta la académica de la UACH.

A pesar de lo anterior, la científica argumenta que no es indispensable que cada empresa cuente con un especialista en bienestar animal, “lo importante es que las empresas cuenten con protocolos y directrices para los distintos procesos productivos, de tal forma que todos los empleados tengan acceso a la información, incluyendo a la gerencia y personal administrativo. Esto permitirá que los peces sean tratados en forma humanitaria, suplir sus requerimientos fundamentales y evitar el sufrimiento innecesario”.

Regulación internacional

Librertades de los animales

  1. Libre de hambre, sed y malnutrición
  2.  Libre de incomodidad
  3. Libre de dolor, lesiones y enfermedades
  4. Libertad para ejecutar conductas normales
  5. Libre de miedo y distrés

Las primeras regulaciones de bienestar para peces de cultivo datan de 1980 en el Reino Unido, establecidas por la Royal Society for the Prevention of Cruelty to Animals (RSPCA), en el cual se entregaron recomendaciones de bienestar y código de buenas prácticas para los pescadores recreativos y también para el cultivo de peces.

En 2004. Escocia incorpora un código de bienestar voluntario; en 2005 el Consejo Europeo (FAWC) adopta recomendaciones de bienestar; en 2009 la OIE desarrolla directrices de bienestar para los peces de cultivo en el transporte y cosecha y en el 2010 Noruega incorpora la Norwegian Animal Welfare Act.

Entre las publicaciones más relevantes en el tema, se encuentran los estándares de bienestar para salmón Atlántico y trucha arcoíris de la RSPCA, los cuales son periódicamente actualizados, y en los cuales se basan las demás normativas y recomendaciones

Los estándares de bienestar de la RSPCA están basados en las cinco libertades definidas por el Farm Animal Welfare Committee (FAWC). Estas libertades son relevantes para el bienestar animal y deben ser consideradas en la producción de peces, tomando en consideración los procesos fisiológicos que rigen el ciclo de vida de las especies salmonídeas sometidas a cultivo.

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