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El lapidario proyecto para la salmonicultura de Magallanes

Marta Oyarzo, Vocera de la Coordinadora Nacional de la Industria del Salmón y Ramas afines. Foto: Archivo Salmonexpert.
Marta Oyarzo, Vocera de la Coordinadora Nacional de la Industria del Salmón y Ramas afines. Foto: Archivo Salmonexpert.

*Columna de opinión para Salmonexpert de Marta Oyarzo, Vocera de la Coordinadora Nacional de la Industria del Salmón y Ramas afines.

Como trabajadores no podemos quedar ajenos a tal situación de preocupación, referente al proyecto de ley de los senadores Guido Girardi, Carolina Goic, Isabel Allende y Ximena Órdenes, que no sólo es una restricción sino más bien es lapidario para la actividad salmonicultora en Magallanes. Esta moción que se discute en la Comisión de Medio Ambiente busca que no se otorguen ni se renueven concesiones en la zona austral, lo que significa terminar con una importante fuente laboral. Si esta iniciativa se transforma en realidad, se va traducir en un impacto muy negativo en el empleo y en el crecimiento de la región.

Para nosotros, como trabajadores de la salmonicultura, significa un retroceso en nuestra fuente de empleo. Hemos estado siguiendo las acciones que se están llevando a cabo en este proyecto, también en julio pasado dimos a conocer nuestra posición y nos quedamos con la sensación de que, por parte de este grupo de parlamentarios, no existe disposición para buscar acuerdos de mejoras pensando en los colaboradores de la industria, sino más bien se quiere condenar una actividad laboral porque a ellos no les parece que es adecuado como se ha desarrollado hasta ahora, con una mirada nada objetiva y poco empática con el sector. 

No vemos una preocupación por la pérdida de empleos que se puedan generar, ya que el proyecto de ley no contempla un plan de reconversión hacia quienes queden sin fuente laboral. Tampoco ha existido hasta ahora la voluntad total de esos senadores de sentarse a escucharnos. Entonces, la pregunta que uno se hace es cómo se legisla sin conocer la realidad, sin ponerse en los zapatos de quienes trabajamos a diario en la actividad. 

Creo totalmente válido que se generen los espacios para discutir con todas las cartas en la mesa y con la altura de miras que corresponde distintas mejoras para la industria salmonicultora, y deben ser parte de ello todos los actores del sector, incluidos nosotros los trabajadores. No pueden tomar decisiones ciertos grupos, por mucho que los faculte la ley, y pasar por sobre los derechos de otros en temas tan importantes como una actividad económica, colocando en riesgo el desarrollo de una región completa.

Ahora, también somos críticos de lo que ha ocurrido con la empresa Nova Austral, no lo compartimos y no amparamos esas prácticas de vulneración a las normativas que regulan la actividad y que todas las compañías deben cumplir a cabalidad, y de lo contrario, deben tener sanciones. Pero también hay que diferenciar y no condenar a todas las firmas por igual, porque hoy día hay muchas que están avanzando para respetar no solamente las reglas sino además lo laboral, ambiental y sanitario. Esa actitud ha hecho que como trabajadores también tomemos un rol más positivo y activo de creer que podemos de forma conjunta apoyar este proceso.

No podemos dejar de solidarizar con los compañeros de la región de Magallanes, que son hasta ahora los que están viviendo en la incertidumbre de qué pasará más adelante. Como actores importantes del sector vamos a seguir en la línea del pro-empleo, pero en condiciones dignas que nos permitan crecer, donde se respete nuestro derecho al trabajo. En las regiones del sur de Chile no existe otra industria que genere las condiciones que tiene la salmonicultura. Por ende, el freno que pone este proyecto de ley no sólo fomenta la pérdida laboral, sino también es condenar a la pobreza a los muchos que desarrollamos una actividad relevante para el país.