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El salmón tiene mejor futuro con Aysén y los ayseninos

Pablo Galilea, actual Gobernador de Coyhaique y ex subsecretario de Pesca y Acuicultura. Foto: Archivo Salmonexpert.
Pablo Galilea, actual Gobernador de Coyhaique y ex subsecretario de Pesca y Acuicultura. Foto: Archivo Salmonexpert.

*Columna de opinión para Salmonexpert de Pablo Galilea, actual Gobernador de Coyhaique y ex subsecretario de Pesca y Acuicultura.

La industria salmonicultora chilena se ha situado como la segunda productora a nivel mundial, a su vez se ha posicionado como el producto más exportado después del cobre, alcanzando volúmenes por sobre los US$5.000 millones anuales que representan un 6% de los envíos del país.

Aysén sin duda tiene grandes ventajas para su desarrollo, no en vano el 45,7% de los cultivos nacionales se producen en esta zona del país, en circunstancias que en las regiones de Los Lagos se produce el 41,1% y en Magallanes sólo el 12,8%.

La región de Aysén ha contribuido históricamente al PIB nacional con una cifra que no supera el 0,6% y a su vez el PIB regional tiene como aporte más relevante al sector Pesca y Acuicultura, donde el componente Industria en Aysén está ligado principalmente con la salmonicultura.

Sin embargo, pese a la importancia que tiene la actividad desde el punto de vista económico, social y uso del territorio, Aysén no ha logrado, en las más de tres décadas de vida de la industria, tener el impacto y resultados que sus habitantes esperan.

La importancia de avanzar en la firma de un protocolo de acuerdo de cooperación estratégica entre la industria salmonicultora, el ministerio de Economía y el Gobierno Regional de Aysén es algo que debemos destacar. La suscripción de este convenio tiene como objetivo el fortalecimiento del clúster de la industria del salmón, a través de un plan de acción concreto que permita una mayor participación de los beneficios para quienes viven en este territorio.

La proyección de crecimiento indica que para el año 2025 se aumentaría aproximadamente en un 50% la producción actual, alcanzando un millón trescientas mil toneladas. En consecuencia, Aysén debe prepararse para que los resultados del crecimiento queden en un porcentaje  importante en la economía local y así mejorar la calidad de vida de los ayseninos.

A la luz de los antecedentes expuestos, claramente las ventajas comparativas para la instalación de los cultivos, representadas por las características geográficas, la disposición del borde costero, la pureza y temperatura de las aguas, no son suficientes para lograr un encadenamiento productivo que permita un mayor desarrollo de las empresas locales y de las comunidades de Aysén.

Por lo anterior nos hemos propuesto disminuir las brechas, para que las decisiones de inversión se concreten en la región, y para ello la articulación público-privada resulta fundamental. Si queremos más empresas prestadoras de servicios, más procesamiento y mayor valor agregado en la región de Aysén, es necesario y oportuno este compromiso que estamos asumiendo como Gobierno.

Dentro de las materias que abordará el plan de acción, es determinar cómo lograr una infraestructura de calidad a través de la inversión pública y privada que permita mejorar la logística, las condiciones de producción, el abastecimiento de materias primas y el despacho de los productos a los mercados de destino de manera más eficiente.

La necesidad de contar con un vertedero industrial que cumpla con las condiciones para la disposición de residuos, obtener una infraestructura portuaria que posibilite una mejor operación a las más de 300 embarcaciones que funcionan en la zona, lograr reducir los altos costos de la energía eléctrica; mejorar la red vial que  acerque de manera más expedita a los centros de cultivo, avanzar en la conexión de fibra óptica hacia las localidades del litoral y mejorar la disponibilidad de vivienda, educación y salud, son parte de los grandes desafíos que estarán en la carta de navegación del acuerdo.

Otro de los temas relevantes a trabajar es la formación de capital humano especializado, con conocimiento del territorio. Para ello, las universidades e institutos profesionales y técnicos  con presencia en la región, deben adaptar sus mallas curriculares y orientarlas a carreras conectadas con las vocaciones productivas de Aysén.

No menos importante, es la necesidad de fomentar la existencia de centros tecnológicos específicos para la Industria del salmón, que permitan la transformación del conocimiento en servicios y productos.

Todos los esfuerzos que se realicen para darle proyección, estabilidad y sustentabilidad a este acuerdo, necesariamente deben ir acompañados de la solución a los temas que son el Talón de Aquiles de la salmonicultura: el cuidado, resguardo y preocupación por el medio ambiente y el reconocimiento de las comunidades donde está inserta.

En ambas materias, la responsabilidad principal la tiene la propia industria, sin perjuicio que el Estado tiene que marcar el “rayado de cancha” y velar por su cumplimiento.

No es comprensible que siendo lejos la principal actividad económica de la zona, no sea reconocida por quienes viven en ella. También el debido cuidado a uno de los lugares más prístinos del planeta es otro de los temas donde el ejercicio de la actividad debe ir de la mano con una mayor preocupación, cuidado y cumplimiento de las normas ambientales.

Estamos convencidos que la salmonicultura tiene un mejor futuro con Aysén y los ayseninos y con un mayor resguardo de la naturaleza.