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Identifican y caracterizan aislados virulentos de Tenacibaculum dicentrarchi

Lesión causada por Tenacibaculum dicentrarchi. Foto: Carlos Sandoval.
Lesión causada por Tenacibaculum dicentrarchi. Foto: Carlos Sandoval.

Chile: Investigadores dirigidos por el jefe del Laboratorio de Patología de Organismos Acuáticos y Biotecnología Acuícola de la Universidad Andrés Bello e Investigador del Centro de investigación Interdisciplinario para la Acuicultura Sustentable en Chile, Incar, Dr. Ruben Avendaño-Herrera, aislaron, identificaron y caracterizaron, por primera vez en Chile, aislados de Tenacibaculum dicentrarchi en salmón Atlántico (Salmo salar). El estudio contó con la colaboración de investigadores de la industria salmonicultora y el INRA de Francia.

El trabajo científico, publicado en la revista Transboundary and Emerging Diseases (Nº 1 de 133 en Veterinary Science), es el primero en identificar T. dicentrarchi como agente de brotes graves de salmón Atlántico chileno, demostrando que el patógeno presenta una distribución geográfica de mucho más amplias de lo estimado previamente.

En el artículo se describe un brote ocurrido en octubre del año 2010, en donde se produjeron mortalidades de peces en una población de 1.200 salmones Atlánticos (peso promedio de 25-30 g) criados en una piscicultura cerca de Puerto Montt. Aunque la mortalidad acumulada alcanzó el 50- 60%, sólo el 40% de los peces muertos mostró signos clínicos, tales como descomposición severa de la aleta caudal, aletas deshilachadas y, en ocasiones, daños en las branquias. Los peces se cultivaron en tanques de fibra de vidrio con una densidad de 15 kg/m3, en el agua sin tratar, y a 18 ±1 °C.

Esta misma instalación tuvo otro brote en octubre del 2014, afectando a una población de 1.000 salmones Atlánticos (480-520 g) y los signos clínicos fueron similares a la epidemia del 2010, alcanzando una mortalidad acumulada de 60%.

Se realizaron análisis microbiológicos de los tejidos de branquia y de aleta caudal de peces moribundos y se aislaron colonias a partir de cultivos puros. Se identificaron seis aislados bacterianos que fueron caracterizados usando pruebas morfológicas, fisiológicas y bioquímicas.

Todos los aislados fueron identificados como T. dicentrarchi, a través de un estudio taxonómico polifásico, que incluyó caracterización fenotípica, secuenciación 16S rRNA y tipificación multilocus de secuencias. Además, el último método reveló una estrecha relación del genotipo chileno con un tipo de cepa de T. dicentrarchi y con dos aislados del bacalao del Atlántico noruego (Gadus morhua).

El potencial patogénico de la cepa TdChD05 se evaluó desafiando salmón Atlántico y trucha arcoíris (Oncorhynchus mykiss) durante una hora, lo que resultó en tasas medias acumulativas de mortalidad de 65% y 93%, respectivamente. Además, los peces presentaron los signos clínicos similares a los observados en los brotes. Cabe destacar que el desafio realizado en idénticas condiciones a las anteriores con salmón Coho (Oncorhynchus kisutch) no provoco mortalidad ni signos clínicos de infección.

Hasta este estudio, T. dicentrarchi sólo había sido descrito asociado a mortalidades en la dorada española (Dicentrarchus labrax), motivo por el cual recibió su nombre taxonómico. “Nuestros hallazgos indican que la distribución geográfica y la distribución del hospedador de T. dicentrarchi es más amplia que la previamente establecida y que esta bacteria puede tener impactos negativos en el cultivo de salmónidos, de hecho, en el último Congreso EAFP realizado en Las Palmas de Gran Canarias (España) se presentaron trabajos de grupos de investigación de Noruega, pero no identificaban a nivel de especie los agentes causantes de las mortalidades de salmón Atlántico, siendo muy probable que precisamente sea este microorganismo”, afirmó el investigador y autor principal del estudio, Dr. Ruben Avendaño-Herrera.

El género Tenacibaculum

Los patógenos del género Tenacibaculum, son bacterias ampliamente reconocidas como agentes causales de mortalidades de especies cultivadas en el medio marino, siendo el más conocido Tenacibaculum maritimum y ahora T. dicentrarchi. Estas bacterias son causantes de masivas mortalidades en periodos de tiempo reducidos, generando lesiones externas ulcerosas y daños a nivel branquial. “Es muy interesante señalar que los modelos publicados por nuestro grupo de investigación consisten en inmersión con dosis bajas y, aun así, se confirmó la patogenicidad para trucha arcoíris y salmón Atlántico”, explicó Avendaño-Herrera.

“Precisamente, realicé mi Tesis de Doctorado con T. maritimum, por lo que nuestra experiencia con bacterias de este género es amplia. Estamos estudiando de manera muy profunda los aislados de T. dicentrarchi con el fin de desarrollar medidas de prevención y conocer más sobre sus factores de virulencia”, expresó Avendaño-Herrera

Si bien no existen antecedentes respecto del impacto de este patógeno en la industria salmonicultora, los reportes del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca), asociados a los diagnósticos del 2014 informan Tenacibaculum spp. “Nosotros creemos, de acuerdo a antecedentes de campo, que se están presentando casos mixtos entre esta bacteria y Piscirickettsia salmonis. Sin embargo, estamos realizando un estudio para confirmar esta hipótesis”, reveló el investigador.

En este contexto, Avendaño-Herrera informó que si bien el gran problema de la industria salmonicultora nacional es P. salmonis, cada vez es más común observar lesiones externas en salmón Atlántico, específicamente úlceras, descomposición severa de la aleta caudal, aletas deshilachadas y, en ocasiones, daños en las branquias con o sin diagnóstico positivo a P. salmonis.

“De hecho, en ocasiones al realizar el diagnóstico mediante cultivo microbiológico no es posible aislar el agente debido a que T. dicentrarchi requiere de medios de cultivos distintos a P. salmonis. En casos más severos, es posible aislar o detectar internamente mediante métodos moleculares basados en la PCR a P. salmonis. Por tanto, creemos que el análisis anatomopatológico de los peces en campo y microbiológico específico para T. dicentrarchi, en casos como los antes señalado, podría dar claridad a lo expuesto”, precisó el investigador.