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Chile: Reportaje de la revista Qué Pasa hace referencia a una investigación en las costas de Coquimbo, por parte de la empresa Oceaneos Marine Research Foundation, con el fin de aumentar la producción de peces.

Dividida se encuentra la comunidad científica en torno a un proyecto de fertilización del mar con hierro, en las costas de Coquimbo, que promete aumentar la producción de peces al promover el crecimiento de fitoplancton, la base de la cadena alimenticia marina.

Para Peter von Dassow, biólogo molecular y académico de la Universidad Católica esta técnica sería perjudicial para el ecosistema acuático, ya que podría producir microalgas tóxicas. Este proyecto, se informó hace poco más de un año en El Mercurio y coincidentemente, la marea roja invadió las costas de Chiloé a los pocos días. El aumento de algas microscópicas nocivas que pueden causar la muerte en humanos y animales provocó una crisis medioambiental en la zona sur que se extendió por varias semanas. La presencia en exceso de nutrientes en el ambiente marino es un factor que incide en la aparición de estas algas venenosas.

La marea roja del año pasado en Chile fue la segunda más extensa a nivel mundial después del fenómeno ocurrido en las costas entre California y Alaska. Por ello, el biólogo creyó que eso haría desistir a la empresa de instalarse en Chile. Sin embargo, hace poco más de un mes, la empresa Oceaneos Marine Research Foundation solicitó los permisos con las autoridades de la Región de Coquimbo para, finalmente, llevar a cabo su investigación. Entre los riesgos del proyecto, señalados en un estudio hecho por académicos de la Universidad de Princeton y publicado en la prestigiosa revista científica PNAS, está la aparición de algún tipo de alga nociva y, por ende, de marea roja.

A consecuencia de aquello, von Dassow junto a sus colegas del Instituto Milenio de Oceanografía (IMO) —uno de los centros de investigación y exploración del océano Pacífico más grandes de Chile— hicieron públicas las consecuencias nefastas que tendría el proyecto para el ecosistema marino, lo que mantiene dividida a la comunidad científica. Algunos estudios han evidenciado la posibilidad de que ciertas microalgas tóxicas —que producen un veneno amnésico que afecta a los mariscos y provoca la marea roja— podrían expandirse descontroladamente debido a la presencia de hierro en su ambiente. En particular, el crecimiento de la microalga Pseudo-nitzschia.

"Estamos asustados. Lo que Oceaneos propone es mil veces más potente que el impacto del vertimiento de salmones en la isla", confiesa el biólogo.

Lea el reportaje completo en Revista Qué Pasa