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*Columna de opinión para Salmonexpert de Pamela Méndez, gerente senior de Sostenibilidad del área de Consultoría de EY.

Con la evolución de la responsabilidad social corporativa y las nuevas tendencias en inversión sostenible, han emergido distintos marcos metodológicos para evaluar o medir los impactos y resultados de las iniciativas de inversión social en distintas industrias locales.

A nivel empresarial, se reconoce que no sólo es relevante, sino fundamental comprender si los esfuerzos por desarrollar iniciativas sociales están alineados con los pilares de sostenibilidad y estrategia de las compañías, así como a los estándares que adscribe, ya sean nacionales e internacionales.

Por su parte, la industria salmonicultora en Chile enfrenta desafíos importantes, entre los que destaca el generar una mayor confianza en los consumidores e inversionistas. Hoy se advierte una clara tendencia en la importancia del relacionamiento comunitario para asegurar el funcionamiento futuro de las operaciones y mitigar los riesgos de los cambios que afectan a la industria, para ello la inversión social y su medición resultan esenciales.

La industria salmonicultora ha contribuido en el desarrollo de las comunidades del sur de Chile. Las iniciativas que han desarrollado se han enfocado, principalmente en tópicos como el fortalecimiento a la educación a través de becas y mejoramiento de infraestructura; en la incorporación de mano de obra local bajo un enfoque de inclusión y género; el financiamiento de iniciativas propuestas por grupos comunitarios; el apoyo al emprendimiento local, a través de capacitaciones y financiamiento; y el patrocinio al deporte, a través de entrega de equipo e insumos, reforzamiento de infraestructura, entre otros.

Al respecto, son pocas las compañías que han medido el retorno social de dichas iniciativas sectoriales.

El SROI (Social Return of Investment) es uno de los modelos que compara el valor del cambio creado con la inversión necesaria para realizarlo. Ayuda a las empresas a medir y evaluar el impacto que producen para sus principales grupos de interés, contribuyendo a mejorar su gestión e inversión social. Utiliza la Teoría del Cambio y permite una evaluación recogiendo la opinión de las partes interesadas monetizando los resultados.

En este sentido, esta metodología puede aportar al sector a medir el retorno de su inversión para identificar los cambios producidos que potencien los esfuerzos realizados, fortaleciendo la confianza por parte de las compañías.

Esto representa una oportunidad importante de mejora, en especial en un contexto de pandemia el cual ha obligado a los distintos sectores de todo el mundo a replantear sus estrategias de negocio, la relación con sus stakeholders y reformular la priorización de la inversión social.