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Soluciones de confinamiento de peces para condiciones en mar de alta energía

Nicolás Castillo, gerente general de EcoSea Farming. Foto: EcoSea Farming.
Nicolás Castillo, gerente general de EcoSea Farming. Foto: EcoSea Farming.

*Columna de opinión para Salmonexpert de Nicolás Castillo, gerente general de EcoSea Farming.

Desde sus inicios, la salmonicultura en Chile se ha caracterizado por utilizar las zonas protegidas que ofrecen los canales y fiordos del sur del país para la engorda de peces, donde la tecnología de confinamiento que ha prevalecido son las balsas metálicas cuadradas con redes peceras y anti-predadores de fibras sintéticas. 

Actualmente, la industria está trabajando arduamente en producir proteína de pez de manera cada vez más limpia y sustentable, maximizando el bienestar animal. Para ello, se está buscando migrar a sistemas de confinamiento de peces que entreguen mayores economías de escala por medio del incremento de sus dimensiones, lo cual sumado a la escasez de sitios protegidos disponibles, motiva el desarrollo de la producción acuícola en zonas expuestas de alta energía, las cuales proveen una mayor tasa de recambio de agua.

La operación en zonas de mayor energía presenta desafíos importantes en cuanto a la integridad estructural, seguridad y confiabilidad de la tecnología de confinamiento de peces utilizada para el cultivo, la que debe minimizar las probabilidades de escape e impacto al medio ambiente, además de permitir una operación eficaz con mínima dotación.

En este sentido, la empresa EcoSea Farming cuenta con tecnología patentada de balsas jaula circulares sumergibles con mallas de aleación de cobre, diseñadas, dimensionadas y probadas para operar especialmente en sitios de alta energía o condiciones oceánicas adversas, con la particularidad de poder operar tanto en superficie, si las condiciones oceanográficas lo permiten, o en su defecto, totalmente sumergidas.

Al sumergir la balsa jaula de Ecosea Farming, se reducen los esfuerzos y tensiones que afectan al sistema, lo cual se traduce en un incremento de los factores de seguridad de al menos 1,5 veces en sus líneas de fondeo, y mas de 2 veces en su estructura en relación a las tensiones que existirían si la balsa jaula operará en superficie con 5 metros de ola. Estas características permiten asegurar el confinamiento bajo condiciones de alta exposición a oleaje, viento y corrientes.

Por otra parte, el diseño y construcción de EcoSea entrega estabilidad e integridad estructural con mínima reducción de volumen, factor que impacta directamente en el bienestar animal, considerando que las tecnologías de redes tradicionales pueden sufrir reducciones de volumen de al menos un 30% bajo las mismas condiciones de operación.

Adicionalmente, el diseño y materiales utilizados por EcoSea, en particular la malla de aleación de cobre, elimina la necesidad de red anti-predadores, minimizando los costos, resistencia hidrodinámica y riesgos operativos asociados (buceo, atrapamiento de especies marinas); mientras se obtienen todos los beneficios de sus características y propiedades biocida y antifouling, minimizando el impacto al medio ambiente. Además, cada balsa jaula entrega un mínimo de 10 años de operación continua, siendo reciclada al final de dicho período, lo cual reduce la huella de carbono.

EcoSea ha desarrollado su tecnología y diseños a través de herramientas de modelación dinámica de elementos finitos, cuyos resultados han sido comprobados in situ por más de 10 años con experiencias alrededor del mundo, entre las cuales se pueden destacar la zona sur del país en el cultivo de salmones (Salmo salar) a partir del 2009; zona norte de Chile en el cultivo de Seriola lalandi desde 2013; Japón en el cultivo de Seriola quinqueradiata iniciando en 2016, y de agosto del 2019 en adelante, en el cultivo de salmones (Salmo salar) con la balsa jaula sumergible más grande del mundo, de 40 metros de diámetro y 12 metros de profundidad, instalada en el centro Traiguén 2 perteneciente a Invermar.

En miras al futuro, parte importante del desafío es lograr una norma y legislación chilena específicamente enfocada a producción acuícola en zonas con condiciones oceánicas y de alta energía. En este contexto, la autoridad ya se encuentra analizando posibles formas de complementar la actual regulación, y para ello, existen distintas iniciativas en curso dentro de las cuales EcoSea ha podido contribuir con su tecnología y experiencia.