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Vacuna reduciría en un 97% las cargas parasitarias de Caligus

Dr. Cristian Gallardo-Escárate, investigador de la RP1 del Incar. Foto: Francisco Soto, Salmonexpert.
Dr. Cristian Gallardo-Escárate, investigador de la RP1 del Incar. Foto: Francisco Soto, Salmonexpert.

Chile: Por medio de la llamada vacunación recombinante, investigadores chilenos lograron crear una vacuna que, en ensayos de laboratorio, ha mostrado prometedores resultados, por lo que dentro de poco esperan probarla en condiciones productivas.

En el contexto de la conferencia Sea Lice 2018, actividad que se efectuó entre los días 4 y 8 de noviembre en la ciudad de Punta Arenas, El Dr. Cristian Gallardo-Escárate presentó los resultados experimentales que ha obtenido con el desarrollo de una vacuna contra Caligus.

La vacunación reversa o recombinante es una tecnología relativamente nueva en la que los antígenos de las potenciales vacunas se pueden encontrar significativamente más rápido que mediante los métodos tradicionales.

Con la tecnología tradicional, se puede tardar entre 5 a 15-20 años para desarrollar una vacuna completamente nueva contra un virus o una bacteria dada, sin embargo, estas nuevas herramientas biotecnológicas pueden reducir este tiempo a solo unos pocos años.

Identificar cada proteína

Hoy en día, la secuenciación genómica ha permitido utilizar programas informáticos para identificar cada proteína producida por un organismo y predecir en cierta medida si la proteína tiene el potencial de ser un antígeno de vacuna eficaz.

Durante el proceso de selección de antígeno, se pueden usar análisis de datos para detectar si la proteína está involucrada en la supervivencia de microorganismos o infecciones y si se han usado proteínas similares en otras vacunas.

En otras palabras, la mayoría de las vacunas para peces han utilizado organismos inactivados que son inyectados en los ejemplares a la espera de que estos generen una respuesta inmune. Sin embargo, el organismo muerto no produce la misma respuesta que el vivo, lo que es evidente porque no está activo. “Esto hace que las vacunas muchas veces sean poco efectivas y que no tengan mucha duración”, explicó el Dr. Christian Gallardo-Escárate.

Esto es precisamente lo que ha hecho el Dr. Gallardo-Escárate y un grupo de investigadores del Incar, en la Universidad de Concepción.

Después de su salida al mar, la protección de la vacuna durará entre 3 a 4 meses. Luego, podemos tratar a los peces con peróxido de hidrógeno”

Dr. Christian Gallardo-Escárate.

¿Cómo lo hicieron? Primero, secuenciaron 20 individuos de Caligus rogercresseyi y, basándose en los resultados, buscaron secuencias de ARN que se expresaron cuando los piojos habían infectado al salmón. Algunos de estos genes "candidatos" se utilizaron para fabricar una vacuna recombinante que luego se inyectó en el salmón.

Efectividad del 97%

Christian Gallardo-Escárate, expuso que, en pruebas de laboratorio con animales en estanques, la vacuna había reducido el volumen de piojos en un 97%, 25 días después de la infección.

“El análisis transcripcional en los piojos, mostró que el gen clave asociado con el desarrollo y reproducción de los mismo estaba fuertemente regulado a la baja como respuesta a la vacuna”, explicó.

Gallardo-Escárate piensa que, si esta vacuna llega a tener aplicaciones comerciales, podría significar una nueva forma de pensar acerca de la protección contra Caligus.

“Los peces son vacunados intraperitonealmente en agua dulce. Después de su salida al mar, la protección de la vacuna durará entre 3 a 4 meses. Luego, podemos tratar a los peces con peróxido de hidrógeno ya que el parásito sobreviviente es mucho más sensible al estrés oxidativo de lo normal” señaló.

El experto también puntualizó que, si la vacuna muestra resultados favorables en terreno, podría servir para crear una vacuna contra Lepeophtheirus salmonis, el piojo de mar que afecta a los salmónidos en el hemisferio norte.