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Científicos chilenos confirman transmisión de Piscirickettsia entre róbalo y trucha

A la luz de los resultados, el róbalo podría estar actuando como un “posible reservorio y/o vector biológico en la transmisión del patógeno, y persistencia de P. salmonis en el medio ambiente. Foto: Juan Carlos Quintanilla.
A la luz de los resultados, el róbalo podría estar actuando como un “posible reservorio y/o vector biológico en la transmisión del patógeno, y persistencia de P. salmonis en el medio ambiente. Foto: Juan Carlos Quintanilla.

Chile: Mediante un desafío por cohabitación, expertos probaron la transmisión bidireccional del patógeno entre ambas especies, hecho que podría ser relevante en la epidemiología de la enfermedad.

En el marco del Programa de Investigación “Evaluación y seguimiento de la situación Sanitaria de peces silvestres y ferales en agua dulce y mar”, ejecutado por el Departamento de Salud Hidrobiológica del IFOP, recientemente se ha publicado un artículo científico que evaluó transmisión bidireccional de Piscirickettsia salmonis entre ejemplares de la especie nativa róbalo y la trucha arcoíris.

A través de un modelo de desafío experimental por cohabitación con róbalos infectados como peces troyanos, los expertos lograron demostrar la transmisión del patógeno desde el pez nativo hacia la trucha arcoíris, especie que alcanzó el 46% de mortalidad con lesiones patológicas características de la enfermedad y qPCR positivos para P. salmonis.

“El presente estudio pone en evidencia la transmisión de P. salmonis desde la especie róbalo troyano a la trucha arcoíris cohabitante, la cual desarrolló la signología clásica de la patología, una curva de mortalidad esperada respecto del control y confirmación de la presencia del agente patógeno por qPCR. Todos estos antecedentes sugieren un mecanismo de excreción del patógeno por parte del pez nativo troyano y el posterior ingreso de éste a la trucha arcoíris”, explica a Salmonexpert Juan Carlos Quintanilla, investigador senior del IFOP, quien lideró el estudio.

Transmisión

Sobre la transmisión de la bacteria entre estas dos especies, el experto comenta que las vías no están del todo claras para el róbalo y que esta especie no muestra signos clínicos de la enfermedad, sin embargo hay estudios que aseguran que la trucha arcoíris excreta el patógeno por las heces, bilis y orina y se infectaría vía piel y branquias.

Aún así, a la luz de los resultados, el róbalo podría estar actuando como un “posible reservorio y/o vector biológico en la transmisión del patógeno, y persistencia de P. salmonis en el medio ambiente”, aclara Quintanilla.

Lo anterior adquiere mayor importancia cuando dentro del Programa de Investigación el científico ha encontrado róbalos positivos a P. salmonis en zonas lejanas a los centros de cultivo, y que el pez nativo se define como una especie eurihalina con preferencia de hábitat estuarinos, que efectúa grandes desplazamientos, hallazgos que según el investigador del IFOP serían muy relevantes en la epidemiología de la piscirickettsiosis.

Juan Carlos Quintanilla, investigador senior del IFOP. Foto: IFOP.
Juan Carlos Quintanilla, investigador senior del IFOP. Foto: IFOP.

“De este modo, se hace relevante investigar la magnitud del impacto que tendría la presencia del róbalo en el entorno a los centros de cultivo de salmónidos, como también estudiar las dinámicas poblaciones y características migratorias de la especie nativa Eleginops maclovinus para comprender el riesgo de una eventual diseminación de la piscirickettsiosis entre distintas zonas perteneciente al borde costero de nuestro país, donde se desarrolla la actividad salmonicultora”, sostiene el especialista.

Otras especies nativas

A lo largo de los 10 años que lleva de ejecución el programa de investigación, los especialistas también han recabado información para otras especies de peces nativos, cuyo análisis de órganos mediante qPCR ha dado resultados positivos a la detección de material genético de P. salmonis, como lo son las especies pejerrey de agua de mar (Odontesthes regia) y pejerrey chileno o cauque (Basilichthys australis).

Para estas especies, se ha presentado una positividad cercana al 32,1% y 1,1%; consecutivamente, respecto del total de peces positivos a este patógeno (n=2.076) capturados desde el inicio del programa.  

“No obstante, se desconoce completamente cual podría ser el rol epidemiológico que pudiesen cumplir ambas especies de pejerrey en la epidemiología de la piscirickettsiosis. Para responder este tipo de interrogantes, claramente, se requieren mayores estudios en esta dirección, tanto a nivel de su dinámica poblacional, como de la ejecución de estudios experimentales a través de convivencia con otras especies”, concluye el investigador senior del IFOP.

Revise el abstract del estudio titulado “Horizontal transmission of Piscirickettsia salmonis from the wild sub-antarctic notothenioid fish eleginops maclovinus to rainbow trout (Oncorhynchus mykiss) under experimental conditions”, aquí.

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