Skip to main content
José Miguel Burgos, exdirector nacional de Sernapesca, actual investigador de la Universidad de Chile y consultor de Acuiestudios. Foto: Archivo Salmonexpert.
José Miguel Burgos, exdirector nacional de Sernapesca, actual investigador de la Universidad de Chile y consultor de Acuiestudios. Foto: Archivo Salmonexpert.

*Columna de opinión para Salmonexpert de José Miguel Burgos, exdirector nacional de Sernapesca, actual investigador de la Universidad de Chile y consultor en Acuiestudios.

Este artículo sólo busca llamar a la reflexión sobre la licencia social para operar, no pretendiendo ser un documento experto, sino que incentivar la discusión de cómo vemos el desarrollo de una actividad tan importante para Chile como la salmonicultura.

La FAO ha planteado que, para que el sector de la acuicultura a nivel mundial mejore la comprensión y aceptación de los consumidores, debe comenzar a abordar las percepciones del público a través de una mayor transparencia.

Al ser más sinceros, comunicar lo bueno y lo no tan bueno en un foro transparente y abierto, la industria puede ganar credibilidad y confianza. Al mejorar la transparencia con otras partes interesadas, e incluso entre sí, las empresas pueden comenzar a compartir y aprender unas de otras, apoyando así su evolución como empresas más sostenibles.

El crecimiento futuro de la acuicultura presenta desafíos tremendos para el sector (incluidos todos los actores relevantes en la cadena de valor de los productos acuáticos de la acuicultura), los responsables políticos y la comunidad acuícola en general. La mejora de las percepciones públicas del sector será fundamental si se quiere lograr el potencial desarrollo de la acuicultura mundial.

Para abordar las inquietudes públicas de manera más efectiva, se necesitan más estudios de ciencias sociales (incluida, por ejemplo, la evaluación de las preferencias y mercados de los consumidores, el contexto cultural y socioeconómico y las tradiciones) para comprender mejor las percepciones de la acuicultura por parte del público y los consumidores en diferentes regiones. La percepción de las comunidades locales donde se está llevando a cabo la acuicultura también es muy importante.

En este sentido, la licencia social para operar se ha transformado en un elemento relevante para el desarrollo de la acuicultura mundial. Ha sido definida, para un proyecto determinado, cuando éste cuenta con la aprobación continua dentro de la comunidad local y otros grupos de interés. Es decir, la iniciativa es asumida como un aporte a la comunidad.

Actualmente, en el mundo, cada vez más empresas aceptan que pueden perder su licencia social si no internalizan la sustentabilidad en todas sus acciones, y el reto es definir estándares mínimos que un negocio debe tener para continuar su operación y su crecimiento.

Cómo se puede construir una licencia social es una pregunta en desarrollo, pero a la luz de algunas experiencias, como las desarrolladas por SociaLicense (Socialicence.com), sugieren aproximarse por un proceso secuencial desde una etapa inicial de legitimidad, que tiene que ver con los permisos formales y no formales que la sociedad  establece para cada una de las actividades. Esta fase requiere de una comprensión más allá de los aspectos legales o reglamentarios de las leyes no escritas que la comunidad se da.

Una vez lograda esta primera etapa, se debiera pasar a la de credibilidad, que es donde se comprueban las promesas y compromisos establecidos con anterioridad con la comunidad. Esto requiere de un compromiso formal con la comunidad. Finalmente, se llega a la fase de la confianza, en que el trabajo desarrollado hace sentir a la comunidad como una actividad propia de su zona.

Los beneficios de una licencia social son evidentes, desde el poder desarrollar el proyecto hasta la creación de otras actividades económicas en torno a la iniciativa central, que fortalecen la percepción positiva al respecto. Para su implementación se requiere de un trabajo permanente en que se puedan ir mejorando las relaciones de confianza entre las empresas y la comunidad.

Una pregunta interesante de responder es qué le pide la comunidad a las diversas a las empresas de la actividad salmonicultora: probablemente esta respuesta no sea única y dependerá del grupo de interés al que se esté consultando, dada la diferente valoración que se da cada uno de ellos. Sin embargo, hay algunas áreas en que deben existir compromisos, que sin duda son de base para comenzar a trabajar y me atrevo a mencionar algunas:

  • Cuidado del medio ambiente
  • Relaciones con sus trabajadores y sus proveedores
  • Relaciones con las diferentes culturas existentes en la zona
  • Transparencia
  • Bienestar animal

Como hemos visto, entonces, la percepción de la ciudadanía puede variar por múltiples factores, pero la construcción de confianzas es un punto crítico para establecer una relación positiva con estas comunidades.

Chile presenta uno de las niveles de más alta desconfianza dentro los países de la OECD, situación que tiene efectos concretos en la sociedad y genera efectos económicos importantes, como la paralización de las actividades o el incremento de los costos de producción por mayores requerimientos (un ejemplo de esto puede ser el proceso de relocalizaciones), por lo que es necesario continuar trabajando en la construcción de capital social en las áreas de producción salmonicultora.

Ello implica que las personas se conozcan, en espacios que faciliten la generación de confianza, sentido de comunidad y conciencia acerca del valor de colaborar y trabajar en equipos y redes, para lo cual se requiere un conocimiento de los actores de las comunidades, una adecuada comunicación, una convivencia sana, creación de confianzas, de acuerdo a lo planteado por el Profesor Carlos Vignolo de la Universidad de Chile.

Finalmente, también la FAO plantea que la cooperación es un factor importante para superar los desafíos actuales de percepción de la acuicultura, y recomiendan la creación de  una plataforma de cooperación de múltiples partes interesadas dentro del propio sector y también de la pesca, comunidades locales, medios de comunicación, minoristas, las Organizaciones de  la sociedad civil,  ONGs y organismos reguladores.

Para mayor información, ver referencias:

  • https://www.stakeholder360.com/La_Licencia_Social_SME_capitulo_2011_espa%C3%B1ol.pdf
  • https://www.expoknews.com/que-es-la-licencia-social-y-5-pasos-para-obtenerla/
  • https://socialicense.com/
  • https://www.aph.gov.au/Parliamentary_Business/Committees/House/Industry_Innovation_Science_and_Resources/MiningSector/Report/section?id=committees%2Freport
  • http://socialicense.com/publications/A%20dozen%20statement%20for%20measuring%20the%20social%20license.pdf
  • http://unpan1.un.org/intradoc/groups/public/documents/CLAD/clad0047809.pdf
  • Salgado, H., Bailey, J., Tiller, R., & Ellis, J. (2015). Stakeholder perceptions of the impacts from salmon aquaculture in the Chilean Patagonia. Ocean & Coastal Management, 118, 189–204. doi:10.1016/j.ocecoaman.2015.07.016
  • Soto, D. , Bartley, D. M. and Quiñones, R. A. (2019), Salmon farming in Chile: key ecological and socio‐economic issues and challenges for the sustainable development of the sector. Rev Aquacult, 11: 297-298. doi:10.1111/raq.12332