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El estado de la diversificación acuícola e inversión en I+D

Chile: Según la información contenida en el más reciente informe del estado de la acuicultura y la pesca elaborado por la FAO, la acuicultura aportó, aproximadamente, el 50% de la producción de peces para consumo humano durante el 2014, con una tasa de crecimiento anual medio del 6,2% en el período 1992-2012. En tanto se espera que para el 2030, el 62% de pescado para el consumo humano provenga de esta industria.  

En 15 años más, ante el continuo aumento de la población mundial, será necesario contar con 37 millones de toneladas adicionales de pescado -a las actuales 48 millones existentes- para mantener los niveles de consumo per cápita. Considerando que la pesca tradicional ha alcanzado sus niveles máximos de producción, la acuicultura gestionada de manera responsable, representa la única forma disminuir ese déficit.

En este contexto, el presidente de Fundación Chile, Patricio Meller, dijo que la industria salmonicultora tiene una demanda creciente asegurada hacia adelante, sin embargo, se debe invertir más en investigación y desarrollo tecnológico. “Mientras la inversión en investigación y desarrollo en salmones en Noruega es de US$ 80 millones por año, el sector privado en Noruega, de esos US$ 80 millones pone US$ 24 millones. En Chile, para las empresas nacionales no existe información. Esto se presta para varias hipótesis, como que si no encuentro cifras es porque no invierten, o no quieren decir cuánto invierten, o es muy poco. Pero ¿cuánto deberían estar invirtiendo? Creo que las empresas privadas deberían estar invirtiendo, por lo menos, del orden de US$ 10 millones por año en investigación y desarrollo”, afirmó.

Patricio Meller, presidente de Fundación Chile.
Patricio Meller, presidente de Fundación Chile.

Acuicultura de primer nivel

A juicio del gerente general de Salmonchile, Felipe Manterola, falta mucho por avanzar en el área de I+D aplicada a la acuicultura. Respecto de la escasa inversión que realiza la industria salmonicultora en I+D, Manterola dijo que es uno de los tantos mitos que está instalado en la comunidad. “La industria del salmón se ha creado a base de innovación, y no solo a través de sus productores, sino que, a través de sus plantas de alimento, laboratorios de diagnóstico, etc. Son miles de emprendedores e innovadores que hay desde el sur de Chile, que se encuentran desarrollando sistemas de acuicultura de primer nivel”, aseguró, dando como ejemplo la cartera de proyectos integrales de la industria, que congregan esfuerzos públicos y privados, así como a los distintos consorcios tecnológicos, con un monto de inversión aproximado de US$ 70 millones.

Conversando con los vecinos

“Estamos en conversaciones con las principales caletas de pescadores de la región, a propósito de los florecimientos algales y el cambio climático, estamos trabajando junto con ellos y con la mitilicultura, cómo podemos diseñar un sistema de monitoreo y mitigación conjunta”, agregó el dirigente gremial.

Manterola reveló que existen algunas iniciativas aisladas relacionadas con la acuicultura de pequeña escala, donde el gremio se encontraría apoyado en el procesamiento de productos pesqueros y la comercialización. “Estamos avanzando y tenemos toda la voluntad para apoyar iniciativas de esta índole”, aseguró.

Salmonicultura e I+D

A juicio de Zamorano, el aporte que hace la industria salmonicultora en Chile a la investigación es bastante pobre. “Sin embargo, la industria tiene un espacio donde si puede apoyar la salmonicultura, que ya tiene el conocimiento y la tecnología, es por la vía de la asociatividad con acuicultores de pequeña escala o con pescadores artesanales. El apoyo no sólo tiene que ir por el lado pecuniario, sino que pueden apoyar a través de la disposición de concesiones, de tecnologías, facilitar los procesos, ayudar en temas de comercialización y encadenamiento productivo, ya que este es un tema que la salmonicultura lo tiene resuelto”, detalló.

La investigación y desarrollo es un apoyo fuerte no sólo para mejorar la acuicultura, sino para que se haga posible la diversificación de la acuicultura para que otros cultivos puedan ingresar u otros actores puedan ingresar a la acuicultura en Chile.La I+D tiene dos grandes partes. La primera tiene que ver con poder replicar las condiciones biológicas de una especie en particular para poder llevarla al cultivo y lo otro se relaciona con el desarrollo tecnológico, para sostener la acuicultura en el tiempo y hacerla más competitiva”, explicó Zamorano.

Eugenio Zamorano, jefe de la División Acuicultura de la Subpesca.
Eugenio Zamorano, jefe de la División Acuicultura de la Subpesca.

Agenda legislativa

Actualmente, la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca) tiene una extensa agenda legislativa y reglamentaria que apuesta a la acuicultura de pequeña escala y a la diversificación de la pesca artesanal. “En eso, hoy tenemos un par de iniciativas concretas. Publicamos un reglamento de acuicultura en áreas de manejo, donde permitimos que los pescadores artesanales puedan desarrollar acuicultura asociados con universidades o centros tecnológicos o con potenciales productores o compradores. Tenemos el proyecto de Ley de Algas, que incentiva el cultivo de las algas que existen en Chile. Existe mucho potencial en algas, pero que requiere, como en muchas otras especies, conocimiento y desarrollo de tecnología. Las algas tienen un efecto ambiental y de sustentabilidad no menor, por cuanto hoy más del 90% de las algas que se exporta se extrae. Entonces, si no se cultiva le puede ocurrir lo mismo que a otras pesquerías, como la merluza, que están colapsadas o sobreexplotadas”, explicó el jefe de la División Acuicultura de la Subpesca, Eugenio Zamorano.

La Subpesca se encuentra trabajando en una revisión del modelo productivo, en etapas. “La primera se concretó hace tres meses, la segunda se publicó la semana pasada y estamos laborando en la tercera pieza del rompecabezas, que básicamente, busca facilitar la movilidad de producción para las compañías, entre las distintas áreas. Esto, para apuntar a uno de los objetivos necesarios para mejorar la sustentabilidad. Apostamos a que en la medida que mejoramos la sustentabilidad, mejora la competitividad de la industria. Esto se relaciona con concentrar puntos de producción, sin que eso signifique un riesgo sanitario ambiental”, aclaró el encargado del área.

Diversificación acuícola

Zamorano agregó que la línea de Corfo, para potenciar los centros tecnológicos y desarrollar nuevos cultivos, como el dorado, la corvina u otros tipos de especie, son las fichas que tiene el Gobierno para poder apostar a la diversificación de la acuicultura.

“Sin embargo, el tema de diversificación acuícola pareciera ser un slogan. Pero detrás de que no prospere la diversificación, existen varias aristas. La primera, es la responsabilidad del Estado, ya que en tanto no exista una ley que potencie o facilite la acuicultura de pequeña escala donde otros actores puedan ingresar, claramente la diversificación no saldrá a la luz. Actualmente, el proceso de otorgamiento de concesiones se demora, en promedio, 7 años, por lo que se convierte en una traba y una limitación para aquellos que no tienen los medios económicos suficientes, a diferencia de un gran inversionista", explicó el representante de Subpesca.

Concluyendo que, "en segundo lugar, se encuentra el rol de la academia, la ciencia y los equipos de investigación, pues no sacamos nada con tener concesiones de acuicultura si no hay qué producir. Por eso es importante el rol de las universidades, que hacen I+D en diversificación acuícola. Esto, porque tenemos una larga lista de estudios que se han financiado con fondos regionales o del Estado, que no han llegado a nada. Y, en tercer lugar, la diversificación acuícola puede jugar un papel fundamental en la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), generando una diversificación desde la mirada del valor compartido, en donde se puede generar esta por la vía de la asociatividad entre la industria, centros tecnológicos y acuicultura de pequeña escala, cambiando el paradigma que se tiene sobre la RSE de la actividad minera, que a mi juicio es el peor ejemplo de valor compartido que existe”, concluyó Eugenio Zamorano.