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Héctor Henríquez, presidente de Armasur. Foto: Armasur.
Héctor Henríquez, presidente de Armasur. Foto: Armasur.

*Columna de opinión para Salmonexpert de Héctor Henríquez, presidente de Armasur.

El déficit de personal embarcado es una realidad. No sólo la evidencia operativa lo demuestra, también ciertos hechos que son inéditos. Un ejemplo de esto es que personal de alta mar ha estado emigrando hacia nuestra zona sur austral para ser parte de la dotación de buques que en general navegan próximos a la costa y en particular en aguas interiores.

Otro antecedente que contiene una evidencia objetiva irrefutable es que, en un período de 184 días, entre octubre 2020 y abril de 2021, en una muestra que abarcó un universo del 60% de las naves de nuestros asociados, hubo: ¡1.214 días de buque sin actividad por déficit de personal en una o más plazas! Sindicatos laborales, armadores, pesca industrial, pesca artesanal, Institutos de formación, Autoridad Marítima, Otec y otros actores, se encuentran trabajando para subsanar este déficit o a lo menos mitigarlo, dentro del ámbito que a cada uno le corresponde.

Hemos sabido por la prensa, ya que se hizo de manera inconsulta con el sector privado, que el Gobierno tiene en carpeta un proyecto para modernizar el cabotaje. Francamente, le pediría que no lo materialice sin antes “sensibilizarlo” con todos los actores de la actividad, tales como trabajadores, armadores, institutos, Autoridad Marítima, pesca y pesca artesanal.

Creemos firmemente que no es el momento. Antes hay cuestiones trascendentes que resolver en conjunto. Una de ellas, es la “presencia” del mar en la Constitución. Chile es un país marítimo por excelencia y ello no está reflejado a nivel constitucional. Como dijo un prestigiado abogado, la actual es una “Constitución seca”. Se necesita, al menos, elevar a rango constitucional los artículos 593 a 598 del código civil que se refieren al mar.

Definidas cuestiones tan centrales como la indicada, recién se podría trabajar legítimamente en una reforma al marco legal vigente en materia de cabotaje que , entre otras cosas, debe hacerse cargo de las particularidades que existen del paralelo 41° al sur. Los conceptos de soberanía, aspectos geopolíticos, de reserva naval y, especialmente de conectividad e integración territorial son cuestiones fundamentales, mínimos comunes, que por tanto deben estar presentes en una discusión sobre cabotaje.

Basta con ver legislación comparada para corroborar que más del 80% de los países que tienen acceso al mar tienen leyes sobre el cabotaje y su reserva y restricciones en la propiedad.

Por último, si de modernizar el cabotaje se trata, también debe estar presente el cómo hacer la bandera chilena más competitiva. La bandera nacional no existe en el tráfico internacional donde predominan las banderas de conveniencia. Con este tipo de banderas, que tienen beneficios tributarios, laborales y otros de relevancia técnica, navega al menos 10 veces el tonelaje que tenemos en el país, con buques cuyos propietarios son chilenos.

Países marítimos por excelencia han generado políticas de incentivos para recuperar parte de su flota generando con ello muchos puestos de trabajo. Así lo respaldó la Alianza Marítima en un documento en que propone distintas alternativas para hacer la bandera chilena mas competitiva. Por dicho rumbo debiésemos navegar.