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La investigadora principal Bente Ruyter y la investigadora Marta Bou Mira de Nofima. Foto: Jon-Are Berg-Jacobsen / Nofima
La investigadora principal Bente Ruyter y la investigadora Marta Bou Mira de Nofima. Foto: Jon-Are Berg-Jacobsen / Nofima

Noruega: Cargill está liderando un importante proyecto, que tiene el objetivo que estos peces reciban un alimento que les proporcione mayor robustez, y mejore su salud y bienestar.

En colaboración con Hofseth Aqua y Nofima, Cargill está llevando a cabo un gran proyecto donde el objetivo es asegurar que estos peces reciban un alimento que les proporcione mayor robustez y mejore su salud y bienestar.

Los peces se alimentan con dietas que contienen diferentes cantidades de ácidos grasos omega-3 EPA y DHA. Investigaciones anteriores sobre el salmón han demostrado que niveles más altos de ácidos grasos omega-3 marinos pueden ser beneficiosos cuando el salmón está enfermo o estresado, pero no se sabe tanto sobre la trucha.

Estos ácidos grasos, a su vez, son sustancias que necesita el cuerpo humano ya que pueden reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y contribuir al buen desarrollo de las funciones cerebrales y visuales.

Cooperación cercana

Hofseth Aqua y Cargill ya tienen una colaboración bien establecida para probar varias estrategias nutricionales a gran escala que harán que la trucha sea más robusta.

“Ahora trabajaremos en un proyecto spin-off donde profundizamos en el conocimiento. Queremos comprender mejor los mecanismos de acción y qué sucede en las células y genes de los peces cuando aumentamos la proporción de EPA y DHA”, explica Terje Utne, responsable de las pruebas de campo en Cargill Aqua Nutrition.

Dado que sólo el 5% de la salmonicultura noruega se dedica al cultivo de truchas, la mayor parte de la investigación se realiza sobre el salmón. Por lo tanto, el proyecto es pionero y también es único, porque se lleva a cabo en campos donde se prueban dos dietas diferentes en paralelo en muchas jaulas.

Terje Utne, líder de los ensayos de campo en Cargill. Foto: Cargill.
Terje Utne, líder de los ensayos de campo en Cargill. Foto: Cargill.

Trucha y salmón

Hofseth Aqua puso a disposición aproximadamente 16 jaulas en tres lugares de Storfjorden donde se producen truchas. “La empresa Ålesund tiene una actitud muy positiva hacia la investigación durante la producción, aunque requiere mucha mano de obra. Los empleados ven el beneficio de lo importante que es mejorar el bienestar de los peces”, comenta Utne.

El apoyo monetario del Research Council (US$680 mil) también permitirá realizar un experimento de laboratorio para investigar las diferencias entre el salmón y la trucha que reciben diferentes cantidades de EPA y DHA.

“Esto tampoco se ha hecho antes. Será interesante comparar los resultados de dos especies diferentes”, recalca el ejecutivo.

El profesional de Cargill enfatiza que los ácidos grasos EPA y DHA son un recurso costoso y limitado, pero al mismo tiempo muy importantes tanto para los peces como para los humanos. “Un mejor conocimiento nos brinda la oportunidad de utilizar EPA y DHA de una manera mejor y más sostenible”

Marta Bou Mira, investigadora de Nofima. Foto: Joe Urrutia / Nofima.
Marta Bou Mira, investigadora de Nofima. Foto: Joe Urrutia / Nofima.

Mecanismos omega-3

En este proyecto de investigación, Nofima tendrá acceso a materiales de muestra de los campos en una medida única, y realizarán sus propias pruebas de trucha y salmón en tanques en la estación de investigación de Sunndalsøra.

Los investigadores de Nofima han descubierto recientemente que la trucha arcoíris tiene una mayor capacidad para almacenar EPA y DHA en el cuerpo que el salmón.

“Esto indica que el salmón y la trucha pueden tener diferentes requisitos y capacidad para convertir y utilizar fuentes de ácidos grasos omega-3 marinos. Estamos muy interesados ​​en investigar los mecanismos detrás de estas diferencias. Entonces podremos comprender mejor las necesidades de ácidos grasos omega-3 marinos en la trucha y desarrollar estrategias para hacer el mejor uso posible de los recursos”, señala Marta Bou Mira, investigadora de Nofima.

El proyecto se completará a principios de 2023 y, en el cuarto trimestre de 2024, se informarán los resultados.

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