Saltar al contenido principal
Cristian Hozven, presidente de la Asociación Logística de Chile y gerente Comercial de CNX CPX. Foto: Alog Chile.
Cristian Hozven, presidente de la Asociación Logística de Chile y gerente Comercial de CNX CPX. Foto: Alog Chile.

*Columna de opinión para Salmonexpert de Cristian Hozven, presidente de la Asociación Logística de Chile y gerente Comercial de CNX CPX. 

En un mundo globalizado, el Comercio Exterior adquiere un valor exponencial en la internación de mercaderías y abastecimiento de los distintos países, donde empresas de todo tipo dependen enormemente del suministro que proviene desde otros lugares del globo, siendo su contracara, lo permeable que esto puede llegar a ser, donde cualquier eventualidad, ya sea nacional o internacional, afecta directamente el tráfico de suministro y sus redes de transporte.

Durante los últimos 11 meses, hemos tenido que enfrentar una crisis social y política sin precedentes, desde el inicio de la actividad salmonicultura, que comenzó en la década de los 80, la cual se suma al reciente paro de camioneros y a una crisis sanitaria mundial por efectos del covid-19, por lo que hemos tenido que enfrentar activas restricciones e interrupciones dentro de nuestra cadena logística, lo cual nos ha llevado a tomar una serie de decisiones en medio de la contingencia, muchas veces sin estar preparados para ello, con aciertos y errores, pero que hoy, nos invitan a reflexionar sobre las medidas y mejoras que debemos proyectar para el futuro.

Lamentablemente, no existe ninguna fórmula que pueda prever el futuro y siempre serán sólo estimaciones, análisis y proyecciones, en base a los antecedentes existentes, al momento de tener que determinar un curso de acción a seguir.  Pese a lo anterior, debemos mirar estos hechos como un aprendizaje, con el objeto de innovar y crear cadenas de abastecimiento ágiles y flexibles, que permitan soportar la variabilidad de los hechos, considerando nuestra estrategia y recursos, tanto como industria y como país.

Puntos críticos que debemos evaluar:

  • Traslado de personas a sus puestos de trabajo: Si bien, el teletrabajo ha suplido de buena forma la inasistencia física de ciertos cargos, no soluciona la labor de quienes trabajamos en el área directamente operacional, para quienes se han debido considerar buses de acercamiento a los centros, medidas preventivas para disminuir riesgos de contagio, limitación de horarios y turnos, lo cual antes era mirado como un costo adicional, pero que hoy ha sido una ventaja, ya que ha permitido dar continuidad a la operación.
  • Dosificar la operación: Es muy importante la dosificación de la dotación con el fin de dar continuidad a la cadena de producción. Esto asegura la operación, aunque se pueda limitar los volúmenes u ordenes, mantiene a la planta funcionando con una base de normalidad. Por otra parte, la entrega de protección y seguridad a sus trabajadores alienta a los mismos a mantener su compromiso con el trabajo y hacer eficiente su turno.
  • Evaluación completa de los riesgos: En tiempos normales es importante definir estrategias ante posibles casos de crisis, modelarlos y ponerlos a prueba frente a una potencial falta de suministro o incapacidad de distribución: ¿Volúmenes de producción por región? ¿Tiempos de tránsito entre uno u otro punto? ¿Alternativas vía EZE? ¿Puente aéreo desde regiones? ¿Charter aéreos? ¿Puntos de stock o CD cercanos al aeropuerto de Santiago? Son preguntas que indudablemente pueden impactar en los costos, pero si se analizan en frío, sin la necesidad de la contingencia, se pueden encontrar eficiencias y mejoras en la operación global.
  • Inversión en tecnología: Aunque es muy impopular decirlo, es un factor para considerar. Siempre en estas crisis se evidencia cual es la grasa en nuestra operación y la pregunta que siempre nos hacemos es ¿Con cuánto contingente puede funcionar un turno? ¿Dónde, cómo, en qué, puedo invertir para hacer una operación más eficiente?
  • No tomar decisiones a corto plazo: Las crisis pasan y si bien, debemos tener una operación flexible que se ajuste a los hechos del día a día, no debemos modificar nuestra proyección al mediano y largo plazo, sólo redefinir estrategias y analizar dónde estará esa demanda extra que permita compensar los ajustes productivos que tuvimos en un momento determinado.
  • Simplificar protocolos de seguridad y certificación: Si bien, los protocolos deben cumplirse, debemos diferenciar cuáles son los efectivamente correctos. Con las dificultades actuales, la falta de personal, la dificultad del traspaso documental y la escasa certificación en línea nos lleva a repensar las mejoras que debemos realizar a dichos controles de seguridad en puertos y aeropuertos y cuál es la real necesidad de presentar la documentación física ante entidades gubernamentales.
  • Red logística eficiente: Mucho se ha hablado sobre la red ferroviaria que conecte nuestro largo país de sur a norte y cómo debemos mejorar la oferta aérea nacional con el fin de abastecer nuestro país y dar soporte a nuestras exportaciones e importaciones, para el tráfico de nuestras mercaderías hacia y desde el exterior. Sin embargo, esto no haría prescindir del transporte terrestre como quieren algunos, sino que sería sólo un eslabón más dentro de nuestra cadena logística. Para nuestra mediana tranquilidad, hay un proyecto de Estado para la mejora de carreteras y conectividad con puertos y centros extraportuarios, red ferroviaria desde los principales puertos centro sur del país hacia el sector poniente de la región Metropolitana con el objeto de abastecer los Centro de Distribución, sumado a una fuerte inversión en aeropuertos regionales, para conectar con Santiago y a otros países, según la oferta aérea, demanda y costos. Sin embargo, digo “mediana tranquilidad”, ya que eso no lo veremos antes del año 2030, por lo que no podemos contemplarlo como una solución inmediata, alejándose de la reflexión de medidas concretas y de corto y mediano plazo que debemos tomar.

Independiente a lo anterior, es necesario tener presente y mantener presión sobre su debida implementación. Ya no es factible, terminada la crisis, olvidar tomar las debidas acciones preventivas, antes que correctivas.

Para concluir, es nuestra misión, tanto de las empresas productoras de salmón como de cada una de las que forman parte de la cadena logística, el considerar una estrategia de mitigación de riegos, lo cual puede convertirse en un valor que permita transformar un hecho inesperado en una oportunidad. Para ello, debemos preguntarnos “qué pasa si”, gestionar variables y buscar medidas que se ajusten a los costos, atreverse a explorar nuevas opciones, aunque conlleve a tiempos de tránsito más largos o a costos fuera de presupuestos, pero que, ante contingencias, pueden llegar a significar la diferencia favorable.