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Dr. Kevin Maisey, profesor asistente del Centro de Biotecnología Acuícola (CBA), de la Universidad de Santiago de Chile (Usach). Foto: Cedida.
Dr. Kevin Maisey, profesor asistente del Centro de Biotecnología Acuícola (CBA), de la Universidad de Santiago de Chile (Usach). Foto: Cedida.

*Columna de opinión para Salmonexpert del Dr. Kevin Maisey, profesor asistente del Centro de Biotecnología Acuícola (CBA), de la Universidad de Santiago de Chile (Usach).

He leído con atención la columna de opinión del Dr. José Andrés Gallardo, titulada “¿Cómo lograr que las vacunas contra Piscirickettsia salmonis sean efectivas?”, y me sumo a sus apreciaciones. 

Sin embargo, quiero aquí aportar mi visión como inmunólogo de salmónidos, a los comentarios anecdóticos entregados por expertos en su columna: “¿dónde leíste que sí funcionan?”, “las evaluamos todas y no funcionan”, “los peces no son humanos”, “es como darles un chamito”.

En los últimos años se ha realizado una gran investigación a nivel mundial, para diseñar una nueva generación de vacunas para peces: vacunas recombinantes, vacunas subunitarias, autovacunas, partículas similares a virus, vacunas de ADN/ARN, vacunas peptídicas, vacunas derivadas por vacunología inversa, vacunas comestibles de origen vegetal y nanovacunas. 

Además, se han desarrollado muchas mejoras en los métodos de administración de vacunas, incluidas las vacunas orales, inyectables y de inmersión, y en las formulaciones de vacunas monovalentes y polivalentes.

Se cree que la mayoría de las vacunas en salmónidos confieren protección debido a la presencia de anticuerpos, sin embargo, no se ha demostrado que proporcionen una actividad neutralizante contra virus o tengan la capacidad de inducir opsonización o fagocitosis de bacterias, elementos funcionales esenciales de todo anticuerpo protector.

En el caso de P. salmonis, durante 30 años la industria chilena ha luchado incansablemente contra este patógeno. Se han desarrollado y probado diferentes formulaciones de vacunas, vías de administración, coadyuvantes, alimentos funcionales, entre otros, y hoy la evidencia es clara: la protección contra este patógeno es de corta duración o no existe. 

Estos resultados, nos han llevado como inmunólogos a creer que la solución para desarrollar vacunas efectivas pasa por entender cómo funciona efectivamente el sistema inmune en los salmónidos. Un factor adicional que debemos incluir a las causas intrínsecas señaladas por el Dr. Gallardo.

Y es aquí donde surgen una serie preguntas fundamentales para todo inmunólogo: ¿Por qué la protección es corta o nula? ¿Cómo procesan los salmónidos los antígenos/vacunas? ¿Cómo se presentan estos antígenos en las células T? ¿Cómo se activan las células T contra éste u otros antígenos? ¿Cómo se produce la comunicación entre las células T y B? ¿Hay linfocitos vírgenes y diferenciados? ¿Hay células presentadoras de antígenos?¿La diferenciación de los linfocitos conduce a la formación de la memoria inmunológica? 

Los salmónidos poseen muchos de los elementos que se creen esenciales en la inmunidad adaptativa: tienen inmunoglobulinas, receptores de antígenos de células T (TCR), moléculas de complejo de histocompatibilidad mayor clase I y II (MHC), entre otros. Sin embargo, esto no significa necesariamente que frente al desafío con un patógeno o el estímulo con una vacuna, cada uno de estos elementos actúe de manera orquestada, y hasta la fecha no hay resultados en la literatura que así lo demuestren. 

Se necesita un profundo conocimiento celular y molecular sobre la forma en que se presenta el antígeno/vacuna (análisis funcional del MHC) y es reconocido por las células B y T (análisis funcional del BCR y el TCR), así como las diferentes moléculas accesorias y vías de señalización que intervienen en la presentación del antígeno/vacuna y la activación y diferenciación de los linfocitos. 

Cada día surgen más evidencias en la literatura científica mundial que sugieren que los linfocitos de los salmónidos presentan características morfológicas y funcionales similares a las de los linfocitos no convencionales o de tipo innato de los mamíferos, con propiedades y funciones que conectan las respuestas innatas y adaptativas, es decir funcionarían como linfocitos ancestrales, evolutivamente distintos a los linfocitos de los mamíferos.

Para la aplicación estricta de la vacunación de los peces, se requiere un conocimiento completo de la respuesta inmunitaria de los peces para evaluar la duración e intensidad de la inmunidad protectora producida después de la vacunación en condiciones de campo. 

Así, como parte de estas causas intrínsecas, nuestro laboratorio en los últimos años se ha centrado en comprender, a nivel celular y molecular, cómo se activan las células linfoides en el salmón del Atlántico y la trucha arcoíris, analizando la estructura y la función del TCR y el BCR. Sin embargo, es necesario un esfuerzo adicional para comprender los mecanismos de procesamiento y presentación de antígenos en el MHC, lo que nos permitiría suplir la falta de información relacionada con la respuesta inmunológica. 

La gran mayoría de los laboratorios de investigación chilenos se han centrado en el desarrollo de técnicas de diagnóstico, estudios de resistencia a los antibióticos, caracterización del fenotipo bacteriano y viral, genómica de los patógenos, desarrollo de vacunas a través de métodos tradicionales y, recientemente, se le ha dado una gran importancia a los estudios epidemiológicos. Alentamos a la comunidad científica nacional a diversificar sus líneas de investigación y mantener vías de colaboración, y no de competencia, efectivas.